¿Habéis jugado a Paleo? Pues este es la versión infantil para jugar en familia, pero como yo no he jugado a Paleo no voy a poder hacer ninguna referencia.
Así que vamos al lío con este Paelolino.
Ficha Técnica
- Editorial: Devir
- Diseñador: Marco Teubner
- De 1 a 4 jugadores
- A partir de 5 años
- 15 minutos

De qué va
En formato cooperativo, el objetivo es construir el poblado antes de que, a Lino, el mamut, le entre sueño y deje la montaña desde donde lanza los recursos que los jugadores necesitan.
La manera de conseguir ese objetivo es lanzando desde lo alto de la montaña dos recursos cada turno que caerán en una cesta aleatoria que los oculta.
Los jugadores deberán decidir que cesta abren partiendo de la necesidad de materiales que requiere construir el elemento del pueblo que quieren (que no es otro que el primero de una de las tres pilas de posibilidades).
Si se disponen de los materiales podrán construir el elemento y si no, pues pasaran al siguiente turno, teniendo en cuenta que el jugador activo solo puede guardarse un elemento (pudiéndolo usar en el siguiente turno de cualquier jugador) y el resto se descartan, haciendo que los recursos escaseen.
Si Lino tira los dos últimos elementos y no se han construido todos los elementos necesarios del poblado (diez para ser exactos), este se va a dormir y termina la partida.
Rejugabilidad
Al final nunca sabes que elementos van a salir en cada turno ni donde van a caer, ni el orden de construcción de los elementos del poblado, con lo que tiene una buena y alta rejugabilidad. También dependerá mucho de la frustración de los jugadores ante no conseguir el objetivo, pero, creedme, es algo muy difícil de que eso suceda.

Estética y componentes
Visualmente es muy llamativo.
La montaña por donde se lanzan los componentes está muy guay y a los críos les flipa.
Los tokens son de buena calidad y el formato de caja que permite guardarlo todo bien ordenado está muy bien conseguida.
Conclusiones
En casa, pese a que mis hijos tienen 9 años (en el momento de escribir esta reseña) les ha gustado mucho y han echado unas cuantas partidas.
El hecho de ir tirando los elementos y acordarse de donde han caído para hacer la combinación les parece divertidísimo.
Si lo miras con ojos de adulto, es un juego muy sencillo que no te dice nada, pero es que no eres el público objetivo.
Comparándolo con otros juegos similares de Hans im Glück este creo que es de los más flojos ya que Carcassonne junior, Leyendas de Andor Junior o Stone Age Junior son muchísimo mejores a mi parecer, pero oye, para gustos los colores y como decía, en casa nos lo hemos pasado muy bien.
Valoración Subjetiva
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