Las partidas del Club es nuestra sección donde dejaremos breves impresiones sobre los nuevos juegos que vayamos probando.

No siempre, jugamos a un juego lo suficiente como para poder reseñarlo o incluso a veces tenemos unas primeras impresiones que queremos compartir con todos vosotros.

Habitualmente esto serán unas primeras impresiones, por lo que, os rogamos que las cojáis con pinzas, que tras una primera partida, son muchas las veces que, o se ha jugado mal o que simplemente no hemos podido ver más que la superficie del juego.

Las partidas del Club, por fin probamos Museum


Por fin hemos podido catar este Museum y… le han caído varias partidas seguidas. Su fama es bien ganada a pulso, sobretodo en el apartado gráfico donde el ilustrador se ha marcada una ilustración única por cada carta, simplemente brutal.

El juego en sí fluye a través de una gestión de cartas en el que tendremos que conseguir nuestros set collection y montarlos en nuestro museo/puzzle.

De estos juegos con una mecánica muy sencilla pero que hace clic y explota en tu cabeza intentando sacar el máximo partido al juego.

Tiene una idea interesante de uso de las cartas, las cuales tienen un valor que representan a su vez moneda de pago ó valor para comprarlas.

Con esto intentaremos ir bajando cartas a nuestro tablero pagando con otras cartas de nuestra mano. Pero ojo, las cartas con las que pagamos van a un descarte visto que todos los jugadores pueden usar y aquí es donde está todo el clic del juego.

“Que cartas suelto que me pueden robar y deja ver que robo que me pueda venir bien”

Con todo esto tenemos un familiar plus digamos, de set collection y puzzle que funciona muy bien. 

La pega de momento, es que el juego tiene la virtud de ser sencillo y a la vez de tener ese clic de explotar el puzzle. Esto lo que provoca cierto AP, que al no tener muchas cosas que hacer, genera cierto entreturno.

Muchas ganas de probarlo a 3 y sobretodo a 2, que todo apunta a que va a ser su mejor número.

 

A 1987 Channel Tunnel le caerá reseña en breve pero mientras os dejamos unas pequeñas pinceladas de lo que nos ha parecido el nuevo juego de Looping Games diseñado por los Llama Dice.

No creo que nos alejemos mucho si decimos que Llama Dice ha dado un gran salto de calidad con este 1987 Channel Tunnel.

Para empezar, el juego te presenta una mecánica totalmente novedosa, que por lo menos nosotros no habíamos visto nunca en este formato. Una idea genial que esperamos ver en muchos más juegos y que a partir de ahora hará reconocibles a estos autores (más de lo que ya eran).

La idea de este juego es competir por ser el mejor a la hora de construir el famoso Eurotunel. Esto lo haremos a través de diferentes acciones que nos permitirán y construyendo dicho túnel, mientras conseguimos algunos puntos a través un track de tecnología y a través de las cartas.

Tras las primeras partidas el juego deja unas ganas enormes de repetir y de explorar, sobretodo de explorar esta nueva mecánica en la que robamos discos de una bolsa y los apilamos por colores, para utilizarlos en las acciones vacías o en acciones que superemos por mayoría.

Pocas veces tienes la sensación de encontrarte algo de este tipo y quedarte con las ganas de explorar más, de sacarle el jugo y esto es lo que provoca 1987 Channel Tunnel.

Muy pronto le tocará la reseña, pero de momento chapeau por los Llama Dice.


Soviet Kitchen es una auténtica chorrada, pero es divertida! Esta es la definición clara de lo que es este juego, que descubres en poco segundos de qué va la historia,

La temática e ilustraciones ya son bastante cachondas y aunque normalmente no solemos aconsejar una app para el juego, la verdad es que la de Soviet Kitchen funciona de maravilla.

La idea es muy divertida, somos unos rusos bastantes hambrientos, pasándolas canutas y comiendo lo que podemos. Nuestra única ayuda es una trituradora, que destroza lo que pille, pero como estamos escasos de alimentos metemos en la máquina lo que pillamos.

Neumáticos, vodka, latas, patatas podridas y así un largo, etc. Como no puede ser de otra manera esto nos puede intoxicar así que nuestra labor es alimentarnos sin morir en el intento.

La mecánica como decíamos es tremendamente absurda, los jugadores tendrán una mano de cartas con posibles alimentos de diversos colores y tendremos que intentar componer platos de comida en los que copiemos lo máximo posible los colores del plato.

Para esto, todos los jugadores en ronda jugarán una carta a la vez, intentado que la suma de los colores de las cartas, nos de un color similar al del plato. 

Podremos hablar sobre lo que tenemos en la mano, pero no de que color es. Por ejemplo, tenemos unos patatas podridas que están verdosas, pues hablamos de esas patatas que los jugadores relacionarían como marrones, pero hacemos hincapié en que están podridas para representar el color.

Con esto pasamos, las cartas por una app que lee códigos QR de maravilla (super agil la APP) y a ver qué sale.

Tremendamente chorra a la vez que divertido, perfecto para jugar en ambiente distendido por las risas que provoca.

Eso si, no le pidáis más y tampoco le juguéis muchas partidas seguidas, al final el juego es lo que es y se torna repetitivo que estamos haciendo colores todo el rato.

Una idea hilarante, que funciona y qué echas unas risas, detrás no hay mucho juego, pero en estos casos qué más da.

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