La Marcha del Progreso supone el tercer título de la saga Pocket Campaigns que en castellano nos trae 2 Tomatoes, un micro wargame que reduce a 30 minutos la experiencia de juego.

La Marcha del Progreso, la trilogía Pocket Campaigns

La Marcha del progreso juego de mesa

Ficha

La Marcha del Progreso

  • Editorial: 2 Tomatoes
  • Diseñador: Alan Paull
  • Ilustrador: Klemens Franz
  • 2 jugadores
  • 30 minutos

¿De qué va?

Tercer juego de la serie “Pocket Campaigns”. La Marcha del Progreso se presenta como un micro wargame para dos jugadores que luchan por conseguir puntos de victoria. Cada escenario se configura de forma diferente y modifica levemente las reglas para adaptarse al conflicto y la época representados. Los jugadores desplegarán y moverán sus ejércitos para ocupar los países neutrales y la patria del contrario hasta conseguir su objetivo.

¿Cómo se juega?

Lo primero es elegir el escenario. El primero (La Guerra de los 30 años) es una introducción que se recomienda para entender las reglas y el funcionamiento del juego, yo también recomiendo montarlo y jugarlo rápidamente para ver el juego, pero si te quedas con él y sólo con las sensaciones que transmite puedes caer en abandonar el juego demasiado pronto sin descubrir todo lo que te ofrece. Desplegamos el escenario formando con cartas el tablero de juego, en el se representan nuestras patrias y el país o países neutrales por los que se moverán nuestros ejércitos. Con los dados proporcionados marcaremos la potencia inicial de nuestras tropas así como los puntos de victoria que nos va a proporcionar el control de las diferentes localizaciones.

Cada jugador recibe un mazo de cartas que representan las acciones disponibles y cada ronda debe elegir una acción de forma secreta, se revelan simultáneamente y se ejecutan según un orden establecido:

  • Mover
  • Reclutar
  • Atrincherar
  • Atacar
  • Mejorar ejércitos
  • Puntuar

Las acciones elegidas dejan de estar disponibles hasta que se juega la carta puntuar y se recuperan todas las utilizadas. Y esta secuencia sigue hasta que un jugador alcanza el objetivo de puntos de victoria listado por el escenario.

No voy a explicar como funcionan todas las acciones, sólo decir que lo hacen de forma sencilla e intuitiva, ningún jugador va a tener problemas en entender las reglas. Los dados que vienen con el juego son marcadores, el azar no está presente ni en los combates. Cuando hay enfrentamientos de tropas simplemente el que tenga la fuerza de combate más alta gana eliminando a los ejércitos contrarios y sin sufrir bajas, y si empatan todos los ejércitos participantes son eliminados. Un apunte de las reglas que me parece importante reseñar, cada país tiene un máximo de 3 ejércitos desplegados en el juego, no os creáis que hay hordas completas cargando contra el enemigo, y esos ejércitos tiene una fuerza variable.

Cada jugador, con la acción Mejorar, tiene la posibilidad de dar un punto de fuerza más a sus ejércitos reduciendo en uno los puntos de victoria que le otorga un país que controle. Me parece uno de los puntos acertados del juego pues es muy importante calibrar cuando vas a necesitar ejércitos más fuertes y elegir bien el momento en que vas a puntuar tus países.

La Marcha del progreso juego de mesa

Estética y componentes

Los componentes son de buena calidad. Las cartas tienen buen tamaño y las ilustraciones están muy claras, tenemos meeples para representar a los ejércitos y cubitos de madera para los puntos. Los dados son pequeños para adaptarse al espacio que tienen asignado en las cartas pero son perfectamente manejables y cumplen bien su función de marcadores. Las ilustraciones de Klemens Franz me gustan y la gama de colores elegida pega muy bien con el juego y con su tema. Además los juegos en caja pequeña ahorran espacio en nuestras ya abarrotadas estanterías.

Lo mejor y lo peor

Pros

  • Lo mejor de La Marcha del Progreso es que da mucho con muy poco, un puñado de reglas y unos pocos componentes y ya tienes un juego estratégico con el que calentarte la cabeza para desafiar a tu contrincante.

Contras

Lo peor es la poca profundidad del primer escenario (y casi del segundo), se debería aclarar en las reglas que sólo es para aprender y que no debes pararte ahí. Sería una pena que jugadores a los que puede gustar no profundicen en él desanimados por La Guerra de los 30 Años. Lo otro que también pondría en este lado es el poco sabor bélico que transmite aunque el tema y las ilustraciones traten de meterte en una batalla.

¿Qué me ha parecido?

Lo primero que he de decir es que me ha parecido un sistema más que un sólo juego. Parecen varios juegos que comparten unas reglas básicas metidos en la misma caja, de hecho cada escenario tiene sus cartas bien diferenciadas aunque comparta las básicas. Todavía no he jugado todos los escenarios, y aunque los primeros me parecieron muy simples y con pocas opciones si la progresión sigue como hasta ahora tiene pinta de acabar muy bien. Superando la pobre primera impresión que me dejó el escenario introductorio he de decir que el juego me ha gustado, aunque no me ha dado sensación de wargame, de estar en una guerra. Yo lo definiría como una mezcla del juego del gato y el ratón con una carrera por los puntos de victoria.

Con sólo 3 ejércitos por bando es muy difícil ocupar el territorio y el juego de elegir una acción oculta y simultánea da pie a situaciones curiosas y divertidas, alguna vez vas a exclamar “te pillé” y hundir a tu adversario al adivinar lo que iba a elegir y contrarrestarlo. Creo que es un juego comparable a otros de este tamaño y duración como Telón de Acero o 13 minutos, viene muy bien para empezar una quedada cuando 2 jugadores llegan antes que los demás o para terminarla batallando entre los 2 últimos rezagados.

Conclusión

Es complicado comparar este juego con los otros dos de la misma serie salvo por el tamaño, el resto es muy diferente. Si te gustan los juegos cortos de confrontación entre 2 jugadores prueba este que creo que te gustará. Las reglas son sencillas y es apto para cualquier tipo de jugador, la clave es estar muy atento a los errores del contrario y arañar los puntos de victoria necesarios para la victoria justo cuando no te puedan contestar. Ya lo he dicho antes y lo repito: no te pares en el primer escenario, si yo lo hubiese hecho esta reseña sería muy diferente. Por último, una petición al autor dese aquí, exprime esta mecánica e intenta darle una vuelta de tuerca haciendo un escenario más grande y completo con más territorios y con más ejércitos, creo que podría ser interesante.

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Amante de los wargames, desde los clásicos hasta los nuevos card-driven, siempre que hay un hueco intento jugarlos, aunque sea en pocas ocasiones.

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