Copenhagen es el nuevo juego de puzle que nos trae Devir, en el que tendremos que pintar las siempre icónicas fachadas de la capital danesa.

Copenhagen, las preciosas fachadas de la capital

Copenhagen juego de mesa

Ficha

Copenhagen

  • Editorial: Devir
  • Autor: Asger Harding Granerud, Daniel Skjold Pedersen
  • Ilustrador: Markus Erdt
  • 2-4 jugadores
  • 20-40 minutos de duración

¿De qué va?

En Copenhagen tendremos la labor de pintar las fachadas de la capital danesa, un colorido mosaico de colores que iluminará la ciudad.

En Copenhagen la partida se jugará a través de una mecánica muy sencilla. La idea es componer una especie de tetris, con piezas de diferentes colores que nos darán puntos por rellenar filas o columnas de nuestro tablero personal.

A través de un mercado de cartas, los jugadores en su turno, podrán coger 2 cartas que estén adyacentes entre sí o intercambiar cartas de su mano por losetas de diferentes formas.

La peculiaridad es que las losetas están agrupadas por grupos de colores y estas tendrán formas específicas en función de su color.

Nuestra labor será conseguir formar filas o columnas completas cuando coloquemos estas fichas en nuestro tablero. Además si al completar estas filas o columnas cuadramos que estén compuestas totalmente por ventanas recibiremos más puntos.

Cuando un jugador llegue a 12 puntos o se llegue a una carta determinada después de darle dos vueltas al mazo, se acabará la partida.

También podremos jugar con una serie de losetas que nos darán habilidades extras en nuestro turno y que iremos consiguiendo a lo largo de la partida.

Copenhagen juego de mesa

Estética y componentes

Copenhagen es un título que busca de ser llamativo y colorido. Consigue su propósito a través de una propuesta de paleta de colores muy luminosa y agradable a la hora de jugarla.

Ya sabemos que Queen Games suele tirar por estos colores y en esta ocasión el juego lo ponía en bandeja con una temática que invitaba a ello.

Lo mejor y lo peor

Pros

  • Familiar alegre y colorido que resulta llamativo para todos los públicos.
  • Se puede jugar perfectamente con peques y utilizarlo como un punto de entrada a este tipo de juegos.

Contras

  • Quizás es excesivamente corto para lo que da de si el juego.
  • Al no haber interacción entre jugadores puede tender a que nos aprendamos un patrón y se vuelva automático.

Contexto

Copenhagen es un juego muy familiar, tanto su aspecto visual como sus mecánicas invitan a jugar al público más casual.

Un título que podremos utilizar perfectamente con nuestros mayores, con los más peques y con amigos que no suelan jugar a juegos modernos.

Nos resultará muy fácil enseñarlo y ponerlo en mesa.

Conclusión

Copenhagen es un juego de estilo muy familiar con un pequeño toque de profundidad.

Un estilo de juego que nos puede recordar a Aventureros al tren, ya que su sistema de turno es el mismo, en tu turno coges 2 cartas de un mercado o intercambias cartas del mismo color, en este caso por unas losetas.

Dicho esto, el juego a partir de aquí difiere bastante de Aventureros y es más sencillo que este.

La idea es simple y divertida en un juego que va completamente dirigido al público familiar, un tipo de juego que sirve de entrada a los juegos tipo puzle y que puede resultar más atractivo, sobretodo visualmente, que otros juegos del estilo.

Es cierto, que tiene ciertos patrones que hacen que tengamos que pensar un poco más. Uno de ellos sería el caso de los colores de las cartas que acumulemos, porque cada color tendrá unas losetas de determinada forma y estas nos harán plantearnos el puzle de una manera u otra.

La interacción del juego es muy sutil, apenas el mercado de cartas donde podremos quitarle cartas a nuestros rivales. Pero como estás constantemente pensando en tu posible estrategia, a menos que se solapen, no habrá una interacción consciente.

Donde sí puede haber una lucha mayor, es en las losetas más grandes, porque estas vienen en un número muy escaso y se acaban muy pronto. Siendo normalmente losetas muy golosas, porque aportan formas realmente útiles.

En definitiva, este Copenhagen se perfila como un familiar muy ligero que sirve de entrada para un tipo concreto de juegos y que se deja jugar de manera alegre.

Una pena que las partidas duren tan poco, aunque para jugarlo con niños está bien, por la tendencia de estos a aburrirse si la partida se alarga. Tened en cuenta que una partida normal de Copenhagen no durará más de 30 minutos.

Un título divertido, ligero y asequible que quizás le falte algo de recorrido y variabilidad para darle más rejugabilidad, pero que podremos sacar a mesa en diferentes ambientes consiguiendo que todos los que estén en la mesa, se lo pasen bien.

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