Partidas Rol

Controla el tiempo de tus partidas

La vida (el tiempo) es eso que pasa mientras tenemos otros planes. O eso dice la canción de John Lennon. El tiempo es algo que nos acompaña constantemente y que es indispensable tener en cuenta en nuestras partidas de rol. Desprecia el tiempo y habrás cogido muchas papeletas para arruinar una sesión de juego.

Desde que soy padre, el tiempo es algo que me tiene obsesionado. No en plan filosófico o gafapasta sino en lo relacionado a los juegos de rol. Sí, soy así de banal y materialista.

El caso es que ser padre hace que tu tiempo de ocio se reduzca, y si no ocurre eso, considero que hay muchas posibilidades de que haya algo que no se hace bien.

Si se quiere seguir jugando a rol, que se puede, hay que organizarse y valorar qué tiempo tenemos para emplear en este ocio.

En mi opinión, tener poco tiempo para jugar no es lo peor que nos puede suceder, sino no tener un tiempo de calidad y no saber repartirlo adecuadamente.

En el videojuego The Witcher 3: Wild Hunt. Hay un personaje llamado Gaunter O’Dimm que habla sobre ello desde el punto de vista de las recetas de cocina. En una escena, este personaje habla con un grupo de ancianas que hablan sobre ingredientes de cocina y Gaunter dice que el ingrediente más importante es el tiempo.

Emplea más o menos tiempo del necesario para una escena, sesión o combate y habrá consecuencias, lo mismo que en la cocina, con la diferencia de que jugando a rol puedes aburrirte y en la cocina quemar ese pastel que en el recetario aparece con una pinta tan estupenda.

Evidentemente, estas consecuencias puede que no sean graves, pero las hay.

Si la sesión se alarga, es posible que se descuiden las obligaciones personales.

Si la sesión se queda corta, es posible que no dé tiempo a dar un buen final, a que la campaña se alargue más o simplemente a que no se avance.

Si le empleamos mucho tiempo en una única persona, el resto de miembros de la mesa pueden sentirse abandonados.

Si dirigimos una sesión única y nos extendemos en las escenas, tendremos que resolver la aventura aceleradamente.

Creo que el punto ha quedado claro, así que ahí van algunos consejicos que he aprendido a base de tropezar con las piedras del camino.

Planifica tu tiempo para jugar. Calcula bien el tiempo que tienes para jugar. Sé que molan las sesiones de cuatro, seis o más horas, pero si no se dispone de tanto tiempo, es mejor jugar una sesión de dos o tres horas que no jugar a nada. De ese modo se puede jugar sin desatender las obligaciones de casa, laborales, de estudios, etc. Y por supuesto, si un día se puede jugar hasta el amanecer, no hay que dudar en aprovechar.

No te embarques en proyectos que no puedas. Yo soy un jugador de campañas. En mi opinión, las partidas de una sesión están bien para probar juegos, para eventos o para matar una tarde tonta en el club.  Sin embargo, no siempre es posible jugar una campaña larga. Empezar una campaña y no acabarla puede crear frustración, así como el malestar, en algunas personas, que han dedicado un tiempo y sienten que lo han desperdiciado al no terminar la campaña. Por otro lado, hay personas que no pueden «hipotecarse» todos los fines de semana durante tanto tiempo. En estos casos, es mejor jugar aventuras más cortas o proponer jugar la campaña en partes, si es que esta lo permite.

Hay juegos, como Vaesen o Broken Tales, los cuales permiten jugar campañas largas sin el problema del continuismo. Sus aventuras son independientes y se pueden cerrar en una o dos sesiones, pero al mismo tiempo permiten el avance de experiencia de los personajes y aportan la sensación de que hay una historia de fondo que avanza. Esto no es algo nuevo; las partidas episódicas existen desde el inicio de los juegos de rol modernos, pero en ocasiones se nos olvida que es una posibilidad que está ahí.

Calcula la duración de escenas y sesiones. Una vez que sabemos el tiempo que tenemos para nuestra sesión, es bueno establecer un criterio flexible y realista de lo que vamos a jugar.

Si la sesión forma parte de una campaña, nos ayuda a generar esa sensación de avance, a establecer tiempos para la interacción entre personajes, para el tiempo libre para cosas fuera de la trama, etc.

Si la sesión es única, nos ayudará a acabar a nuestra hora.

Personalmente, me gusta estructurar cada partida en una presentación, nudo y desenlace, aunque la sesión forme parte de una aventura más grande que no se puede acabar en una única sesión de juego. Para esto me flipa como lo hacen los episodios de las series de anime. Cada episodio aporta dichos segmentos de inicio, núcleo y conclusión, ¡y todo en 25 minutos!

Para posibilitar esto, es bueno dividir las sesiones en escenas, con tiempos para el inicio y desenlace de unos 30 minutos y el resto para el núcleo. La cantidad de escenas que podemos incluir en el núcleo dependerá del tiempo que tengamos, pero no recomiendo más de tres escenas de unos 45 minutos de duración. Combates incluidos.

Marca el ritmo. Este punto depende de la filosofía y estilo de juego de quien dirige. Entiendo que no es algo que le guste hacer a todo el mundo, pero creo que es una buena herramienta para «controlar» el tiempo de juego.

No hay que confundir este punto con encarrilar la sesión. Encarrilar la sesión hace que las decisiones de los personajes se ignoren, decidiendo quien dirige por ellos. Marcar el ritmo es decidir cuándo termina y acaba cada escena y cada intervención, impidiendo que se alargue demasiado o creando inmersión.

Si la escena es tranquila, permite que los personajes se extiendan; si es frenética, intervén constantemente, incluyendo adversidades, detalles y elementos que den la sensación de premura o acción.

Si quieres que una escena termine, describe un elemento que obligue a los personajes a actuar, a tomar una decisión.

Juega donde puedas. No me gusta entrar en el debate mesa física vs. mesa online y no daré razones para indicar que una es mejor que otra. Personalmente, por mi forma de juego, prefiero la mesa física, pero también juego online, y gracias a eso puedo jugar más de lo que me permite jugar únicamente la mesa física.

Sé que a mucha gente no le seduce jugar online, pero si no queda alternativa, lo veo mejor que no jugar.

Por otro lado, si quieres buscar mesas físicas y no tienes grupo de juego, una buena manera de conocer gente es ir a eventos, a tiendas de ocio, Casas de juventud y a clubes.

Evidentemente, no en todos los lugares vamos a poder encontrar algo a nuestro gusto o posibilidades. En Casas de juventud se puede participar dentro de un rango de edad. Si vivimos en una localidad pequeña, es posible que no haya clubes o tiendas, etc.

En ocasiones, vamos a tener que tomar la iniciativa y crear nuestros propios espacios, buscar gente, etc. Pero lo dicho, si lo que queremos es jugar, participa en los espacios que encuentres. Si no estamos a gusto, siempre podemos salir y buscar alternativas.

El tiempo es escaso, la única moneda que tiene valor, aunque en la flor de la juventud no lo sintamos así (cómo se nota que me voy haciendo viejo), de modo que ahí va un último consejo: Hagas lo que hagas y con quien lo hagas, hazlo con pasión y mientras disfrutes. Para pasarlo mal, ya tenemos la vida real.

¡Que veiga bueno!