París es la nueva producción de la editorial Devir Iberia, que nos lleva a un viaje al pasado, donde visitaremos la ciudad de las luces.

París, cuando se ganó su nombre

París juego de mesa
Foto cedida por Doctor Meeple

Las fotos utilizadas en esta reseña pertenecen al Doctor Meeple, una web referencia en el mundo de los juegos de mesa y que os animamos a visitar.

Ficha

París

  • Editorial: Devir Iberia
  • Autor: Jose Antonio Abascal
  • Ilustrador: Oriol Hernández
  • 2 jugadores
  • 30 minutos de duración

¿De qué va?

París nos sitúa en el siglo XIX durante la celebración de la Exposición Universal, un momento en el que la electricidad acaba de eclosionar y la ciudad decide alumbrar sus calles y encontrarse para siempre con el sobrenombre de La Ciudad de las Luces.

París se juega en dos fases bien diferenciadas, pero interconectadas entre sí. En ambas fases, los jugadores van haciendo una acción por turno, hasta que ambos jugadores pasen. En ese momento, si estamos en la fase 1, pasaríamos a la 2 y si ya estuviéramos en la 2, se finalizará la partida.

En la fase 1 vamos a conformar lo que sería el tablero de juego. En su turno, el jugador activo podrá hacer una acción de dos posibles:

  • Coger una loseta de su pila y colocarla en el tablero.
  • Coger una ficha de edificio y llevársela a su reserva personal.

Posteriormente en la fase 2, el jugador activo podrá hacer una acción de dos posibles:

  • Colocar un edificio de los que ha cogido en la fase 1 (siguiendo las reglas de colocación)
  • Activar una de las postales que da una habilidad especial.

Nuestro objetivo con esto es ir logrando colocar edificios en el tablero y que estos estén adyacentes al máximo número de farolas posibles. 

Al final de la partida cada edificio propio multiplicará el número de casillas que ocupa, por el número de farolas que tiene adyacente. 

Esta será la puntuación más importante del juego, luego añadiremos algunas puntuaciones secundarias más y restaremos puntos por cada edificio que hayamos cogido y no hayamos colocado.

París juego de mesa
Foto cedida por Doctor Meeple

Estética y componentes

Si hay un factor que determina el nivel de los componentes e ilustraciones del juego,es mimo.

Devir ya hizo un trabajo arduo para adaptar la versión proto del juego a una versión retail que fuera llamativa y asequible para el público.

Pero además, poner a los mandos de las ilustraciones a Oriol Hernández, ha sido un acierto maravilloso que nos deja un juego con ilustraciones geniales y evocadoras de la época que representan.

Una preciosidad de juego de los que luce en mesa y en estantería.

Variabilidad

Cada partida a París tiene connotaciones y situaciones de partida totalmente diferentes. Desde el orden en el que te salen las losetas, la configuración que haces sobre el tablero, que salgan diferentes postales, etc

Cada partida vendrá marcada por su propio desarrollo y eso hace que cada partida sea diferente.

París juego de mesa
Foto cedida por Doctor Meeple

Lo mejor y lo peor

Pros

  • Su producción y mimo, tanto en las ilustraciones como en los acabados.
  • Dos fases diferenciadas, pero genialmente conectadas.

Contras

  • El momento en el que pasas y el otro jugador puede hacer varios turnos solo, queda algo inconexo.

Contexto

París es un juego de esos que se adapta a los diferentes perfiles muy bien. Un juego abstracto que podremos jugar perfectamente con familiares o amigos que no estén acostumbrados a los juegos de mesa y que también le podremos sacar a nuestros amigos/jugadores más empedernidos.

Su nivel de complejidad puede ser alto para los niños, pero a partir de los 10 años, no deberían tener ningún problema

Foto cedida por Doctor Meeple

Conclusión

París es un juego que veníamos siguiendo desde su fase proto. Un título que había pasado por el certamen de Protos y Tipos de Zaragoza pero que no había terminado de conseguir salir a la luz debido a lo cara que resultaba su producción.

En su fase natal, París se jugaba con edificios y farolas en 3D, lo que lo hacía visualmente muy llamativo, pero tremendamente caro de producir.

Todo esto viene para contar el primer acierto del juego y es el trabajo que ha realizado Devir para lograr la producción final del juego y el precio, es sencillamente genial.

París ya llama la atención nada más entrar en él, su caja que sirve como tablero y su producción resultan realmente llamativos. Además, las ilustraciones y colores utilizados en el juego representan muy bien el ambiente parisino de la época.

Entrando ya en materia del juego, nos encontramos ante un juego abstracto, que utiliza una doble mecánica de puzzle. La primera para conformar el tablero durante la Fase 1 y la segunda para encajar nuestros edificios en el tablero durante la fase 2.

Aquí es donde destaca una de las partes más interesantes del juego, esa planificación a una fase vista y la interacción que provoca en el tablero, buscando nuestras mejores combinaciones y evitando que nuestro rival forme las suyas, es un juego de alternativas constantes.

Hasta ahora, lo habitual en este tipo de juegos era que cada jugador conformaba su propio puzzle.

Pero aquí no, aquí tenemos un tablero común, conformado por los dos jugadores y cada uno tratando de proteger sus intereses y desbaratando los del rival, este doble juego constante es la principal virtud de París.

En definitiva, nos encontramos ante el que para nosotros uno de los grandes juegos para 2 jugadores del año y de los últimos años. Dentro del espectro que llenaba Patchwork de una manera brillante, ahora tenemos un competidor que juega de igual a igual y ofrece sensaciones incluso mejores en algunos aspectos del juego.

Un título que añade un punto más de decisión a los juegos de puzzle y que en esta ocasión si funciona de manera genial.

 

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