Los cómics, las películas, la literatura, los videojuegos y la música han servido en innumerables ocasiones para criticar, explicar o denunciar algunos de los momentos más oscuros de la humanidad. El juego de rol Primero Vinieron se une a esta lista para meternos en la piel de un grupo perseguido por la Gestapo.
Imaginad que vamos a iniciar una sesión de juego. Quien dirige le da al «Play» del reproductor de sonido y comienza a sonar una pista con música pausada llena de sonido ambiental.
Nuestros personajes escuchan el sonido de las sirenas que se acercan. Varios coches de la Gestapo aparcan frente al edificio donde vivimos, y los agentes, junto a sus perros, que ladran rabiosamente, se disponen a entrar al bloque de viviendas.
En otros juegos, nuestros personajes serían héroes que combaten a los putos nazis y se dispondrían a defenderse o atacar a los agentes recién llegados. En otros juegos, nuestros personajes tendrían altos valores de habilidades o potentes armas para recrear una escena de acción digna de Indiana Jones o Malditos bastardos. En otros juegos… pero este no es uno de esos juegos. Aquí los malos han ganado, como ganaron en la Alemania nazi. Pero como dice Gandalf en El señor de los anillos: «He aprendido que son los detalles cotidianos, los gestos de la gente corriente, los que mantienen el mal a raya. Los actos sencillos de amor».
CRÉDITOS
Primero Vinieron ha sido diseñado por las editoriales Chaos League y MS Edizioni, con Johanna Koljonen en el papel de editora y textos adicionales de Muriel Algayres, Oscar Biffi, Mo Holkar y Andrea Maragliano.
La ilustración es obra de Carla Manea y las pistas de audio han sido compuestas por Stefano D´Arcangelo y Umberto Smerili.
La versión en castellano fue publicada por Devir a principios de 2025 con Vanessa Carballo como responsable editorial, traducción de José Luis Barca y la corrección de Hugo González Martínez.
La maquetación fue realizada por Darío Pérez Catalán y el doblaje de las pistas de audio tiene la voz de Ingrid Carreras y Eduard Roca.
Esta reseña ha sido posible gracias a una copia cedida por la editorial.

¿QUÉ ES PRIMERO VINIERON?
Se trata de un juego de rol, curiosamente denominado «rol a ciegas», cuya premisa se basa principalmente en dos elementos: interpretar a un grupo de personas denominadas por los nazis como «indeseables», ya sabéis, judíos, comunistas, sindicalistas, homosexuales, extranjeros… y, sobre todo, en el conocido poema de Martin Niemöller. Es posible que no reconozcáis el nombre del autor, pero seguro que sí reconocéis sus versos.
Primero vinieron a por los comunistas y yo no protesté porque yo no era comunista.
Luego vinieron a por los socialistas y yo no protesté porque yo no era socialista.
Luego vinieron a por los sindicalistas y yo no protesté porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron a por los judíos y yo no protesté porque yo no era judío.
Entonces vinieron a por mí y no quedó nadie que protestara por mí.
Como podréis intuir, este juego trata de enfrentarse a nuestro pasado, de esos actos que, aparentemente inocentes o no dañinos, permiten que un gran mal domine a nuestra sociedad. Pequeños actos diarios hechos por personas inocentes que por diversas razones callan hasta que el monstruo es demasiado grande.
Desafortunadamente, estos actos se ven cada día más a nuestro alrededor, con ejemplos claros que vemos y escuchamos diariamente en las noticias: racismo, machismo, homofobia, la invasión de Gaza, la ocupación de Sahara Occidental… y que, a pesar de la facilidad con la que la información de estos actos llega hasta nosotros, no encuentra un rechazo unísono por parte de la sociedad.
Este es un juego que requiere de un espacio tranquilo para jugar. No solo silencioso para poder escuchar las pistas de audio, sino también con una iluminación adecuada o, en su lugar, vendarnos los ojos. De ahí el apelativo de «juego de rol a oscuras».
La oscuridad en este juego es algo que, si bien no es imprescindible, ayuda a la inmersión. Los personajes permanecerán en un lugar sin luz durante todo lo que dura la sesión. Guiándonos de lo que ocurre fuera de ese lugar, aparentemente seguro, por el sonido de las botas de los agentes que golpean estrepitosamente la madera del suelo del edificio.
Este no es un juego para todo el mundo. Primeramente, porque aquí no se tiran dados, basándose completamente en la narrativa y decisiones personales. De hecho, aunque similar en concepto, sus disparadores de acción son menores que en juegos como Quarentena o Alice ha desaparecido. Y sin embargo, si logramos meternos en el papel de una de aquellas personas que de verdad vivieron y viven situaciones así, las partidas pueden ser muy duras.
Primero Vinieron tiene 136 páginas de muy buena calidad con cubierta rústica. El arte y maquetación es oscuro y desigual, con la intención de representar esa época tan oscura, la desesperanza e incertidumbre. Sin embargo, no es un arte llamativo y potente. Para mí es uno de los elementos que afean el manual y, aunque consigue en cierta manera su propósito, no permite un resultado elegante.

ADAPTACIÓN A LA AMBIENTACIÓN
El Berlín de la época de juego es una ciudad de contrastes. Alemania sufría una gran crisis financiera que hizo que sus habitantes sufrieran lo indecible y que fue una de las causas por las que abrazaran las palabras populistas de quienes predicaban la esperanza de un país mejor.
Por otro lado, al mismo tiempo que una gran parte de la población sobrevivía como podía, dejándose la piel en humantes fábricas, en los duros trabajos del campo y en otras penosas labores, otra parte de la población, mucho menor en número, vivía a todo tren y potenciaba las artes, la música, el teatro, la ciencia… Este es el Berlín del juego.
En el manual explica, que no justifica, como la población que vivía de una u otra manera permitió que se llegara, incluso colaborara con sus pequeños actos, a lo que se llegó.
Nuestros personajes son gente normal. Gente que observó los cambios y los aceptó, aunque afectaran de manera horrible a la gente del vecindario. Como nosotros observamos, muchas veces impasibles, los actos de parte de la población y, sobre todo, las decisiones de nuestros gobiernos.
Nuestros personajes, de hecho, colaboraron de algún modo en esa vorágine de locura fascista. Quizás denunciaron a un vecino o no lo ayudaron cuando les pidió ayuda. Puede que no se uniera, por miedo, a la huelga que hubiera evitado que la Gestapo entrara a la fábrica. Puede que hiciera la vista gorda para conseguir medicinas para su familia o para mantener un estatus social. Pequeños actos de los millones de pequeñas gentes que forman un país. Actos y gentes que hacen que una nación avance por uno u otro camino.

ADAPTACIÓN AL SISTEMA
Este es uno de esos juegos en los que no se tiran dados, no hay nadie que dirija la sesión ni muchas de las habituales características de los juegos de rol tradicionales.
A grandes rasgos, su mecánica se parece a Alice ha desaparecido, pero a la vez es muy diferente.
La mecánica de juego comienza con la elección de un personaje pregenerado, al cual va asignado un número de habitación y tres «documentos», que aportan su pasado, por qué el personaje es parte del problema y por qué o cómo puede ser parte de la solución.
La habitación es importante porque en ella se encuentran dos elementos comprometedores que hacen que los nazis puedan detener o al menos sospechar de quien la ocupa.
La primera fase del juego consiste en que cada participante juegue un flashback de su pasado, durante el cual debe responder a una serie de preguntas.
Cuando todo el mundo ha jugado su flashback, comienza «el verdadero juego», con una pista de audio cuya duración varía según el número de participantes. En ella se escucha cómo los de la Gestapo entran, registran, encuentran pruebas incriminatorias y buscan a los ocupantes.
Durante ese tiempo, los personajes hablarán en susurros, recriminándose las pruebas que los agentes han encontrado y defendiendo sus posturas. Cuando se hayan escuchado todas las pruebas, deberán votar para decidir quién se entrega. La votación es secreta y en el resultado les va la vida.
Para esta votación pueden hablar para convencer a las otras personas ocultas de que voten por alguien en concreto. Si el grupo se pone de acuerdo, esa persona se entregará y la Gestapo lo usará como chivo expiatorio, salvándose el resto.
Si no se ponen de acuerdo, la Gestapo encuentra a todo el mundo antes de que uno de ellos salga y apresa a todas las personas escondidas.
El juego es muy introspectivo, muy crudo y oscuro, pero sin elementos de acción que existen en otros juegos de este tipo. Es decir, no realizan acciones, sino que el juego consiste en narrar quiénes son, qué han hecho para contribuir al alzamiento del nazismo y qué pueden hacer para enfrentarse a él.
Estas acciones que han hecho o pueden hacer no son algo que vaya a derrotar al aparato del partido, sino elecciones personales que afectan a sus vecinos, como no ayudar a alguien, entregarlo o confabular con los nazis. Para combatirlos, una de las acciones que pueden hacer es entregarse para que el resto pueda vivir.

CONCLUSIONES
Creo que es inevitable comparar a este juego con Alice ha desaparecido, dos juegos con muchas similitudes aparentes por eso de usar una pista de audio como motor de avance del juego. Pero ahí acaban las semejanzas.
Primero Vinieron me parece mucho más duro si cabe, pues aquí no hay final bueno posible. Como mucho, encontraremos un final amargo.
Por otro lado, es mucho más reflexivo e introspectivo. Su falta de acción directa no termina de convencerme. Sin embargo, entiendo su intención y sus mecánicas consiguen imaginar el horror y desesperación de las personas a las cuales interpretamos.
Si nos metemos en el papel de los personajes, puede hacernos reflexionar sobre la manera de actuar en el mundo. Aunque únicamente su lectura o conocer un poco de historia, debería de hacernos reflexionar igualmente.
¡Que veiga bueno!
Valoración Subjetiva
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