The Electric State, primera impresiones

The Electric State es uno de los últimos juegos publicados por Free League. Por ahora, ninguna editorial hispanohablante se ha pronunciado respecto a su publicación, pero es posible que la mezcla de ambientación retro de los años 90, viajes apocalípticos y sistema Year Engine os tienten a jugar en su perturbador mundo.

Cuando la editorial sueca me envió el PDF, creí que este juego estaba basado en la película protagonizada por Millie Bobby Brown y Chris Pratt con la que comparte nombre. Sin embargo, aparte de las semejanzas visuales y del concepto de «estado eléctrico», no se parecen en mucho más.

El juego de rol está basado, de manera mucho más canónica (por lo que he podido averiguar en las redes), en una novela gráfica de la que tanto película como juego de rol han copiado el nombre, escrita por Simon Stålenhag, mismo autor de la novela gráfica Tales from the Loop, de la cual también se ha publicado juego de rol y serie de TV.

A grandes rasgos, The Electric State y Tales from the Loop comparten muchas cosas, al menos visualmente, ya que ambas obras utilizan una versión alternativa fantástica (o quizás de ciencia ficción) de los años 90 para crear sus historias, pero existen grandes diferencias. Mientras que Tales from the Loop tiene como protagonistas a jóvenes, tal y como ocurre en Los Goonies o incluso la archiconocida Stranger Things, The Electric State incluye componentes más adultos, crudos y perturbadores.

The Electric State juego de rol

Créditos

  • Edición original por Free League
  • Diseño de la ambientación: Simon Stålenhag
  • Diseño y redacción: Nils Hintze y Tomas Härenstam
  • Ilustración: Simon Stålenhag y Reine Rosenberg
  • Edición: Tomas Härenstam
  • Cartografía: Christian Granath

Este artículo ha sido realizado gracias a una copia en PDF cedida por la editorial.

¿DE QUÉ VA THE ELECTRIC STATE?

The Electric State recoge los conceptos de los viajes por mundos apocalípticos y los elementos más característicos y trillados de los años 90, aliñado con una nueva variación del sistema Year Engine.

Este juego trata sobre viajes. De hecho, los personajes jugadores representan a viajeros y son llamados así como concepto de juego.

El objetivo de estos viajes es algo personal para cada personaje, pero todo el grupo comparte camino y las experiencias que surgen en el caminar. Está diseñado expresamente para jugar aventuras o campañas cortas, pero no para jugar sesiones autoconclusivas, aunque incluye un modo en solitario.

Las sesiones de juego mezclan los géneros road movie, terror neural y nostalgia tóxica, un poco como en The Road o The Walking Dead, pero sin zombis.

Si sentís atracción por su semejanza con Tales from the Loop, debéis saber que es un juego menos aventurero y más introspectivo. Sus mecánicas juegan con los trasfondos de los personajes y con la esperanza para crear la narrativa. La esperanza, de hecho, es muy importante, ya que la pérdida de la misma podría hacer que el personaje sea vencido. Un poco mezclando el concepto con la «cordura» de otros juegos.

The Electric State juego de rol

ADAPTACIÓN A LA AMBIENTACIÓN

El juego está ambientado tras una guerra civil en los Estados Unidos de América, tras la cual sus estados se han dividido y formado países independientes. Se describen unos antiguos Estados Unidos de América en declive, no por un evento catastrófico, sino por el consumo voluntario y el olvido. Una mezcla heterogénea y difícil de mantener, pero la creación coherente del Simon Stålenhag y el trabajo de Free League lo hacen extremadamente creíble.

Concretamente, The Electric State nos emplaza a Pacifica, que no es otro lugar que el territorio que en nuestro mundo real ocupa California, que se declaró independiente. Sentre, la megacorporación que controla la red neuronal global, ha sustituido de facto al gobierno.

En este entorno de juego, las ciudades sobreviven en una ilusión de normalidad mientras todo a su alrededor se oxida, deteriora y cae a pedazos. Los desiertos de arena se extienden, cubren otros paisajes y a las ciudades. Han surgido sectas digitales donde deidades neuronales son reverenciadas y los niños son criados dentro de neuropaisajes saturados.

El resto de la ambientación habla por sí sola a través de sus imágenes. Robots gigantes abandonados en medio de las tierras baldías, drones vigías, edificios sin mantenimiento, lugares deshabitados, paisajes desolados y gente en estado zombi por el uso y abuso de los cascos «neurocasters», con los cuales se puede entrar en el «estado eléctrico», es decir, el espacio virtual, en muchas ocasiones necesario para resolver los desafíos.

The Electric State plantea un escenario en el que el vacío interior y el miedo a perder la esperanza son constante. Un juego en el que temes tanto el momento de enfrentarte a un cyborg asesino como a que te fallen quienes te acompañan en el camino.

ADAPTACIÓN AL SISTEMA DE JUEGO

The Electric State utiliza una versión simplificada y adaptada de su habitual Year Engine.

En esta ocasión, el sistema se reduce al uso de cuatro atributos: Fuerza, Agilidad, Ingenio y Empatía, cuyos valores indican el número de dados que vamos a lanzar. Normalmente, de 2 a 6 dados de 6 caras.

El valor de las características se puede calcular repartiendo 16 puntos o tirando 4D6 y repartiendo los resultados, repitiendo los resultados de 2 o 1. Si un PJ tiene una suma de 15 o menos en sus características, puede coger un talento para compensar.

Como es habitual en los sistemas basados en el Year Engine, un resultado de 6 indica un éxito y, cuantos más 6 obtenidos, el éxito es mayor. La dificultad de la acción y el equipo utilizado pueden añadir o restar dados y, si se falla, se puede forzar la tirada.

En todas las adaptaciones de los Year Engine, el forzar la tirada tiene consecuencias diferentes; en este caso, los resultados de 1 antes de forzar la tirada o después de forzar la tirada restan Esperanza y, si la Esperanza se reduce a 0, el personaje queda incapacitado.

El sistema da mucha importancia a las reglas de viaje y exploración, como no podía ser de otra manera, así como a las mecánicas para navegar en el estado eléctrico, además, su combate es igual de letal que en otros juegos. Sin embargo, es la Esperanza la que atrae la importancia de las mecánicas. Un poco como sucede en El Anillo Único 1ed. El objetivo es sobrevivir, sí, pero manteniendo el estado mental intacto.

La simplificación del sistema hace que resulte ágil, fácil de aprender y sencillo de llevar a la mesa. Y eso que, a pesar de que la mecánica básica es tan simple como el mecanismo de un chupete, tiene bastantes detalles a tener en cuenta para las diferentes situaciones, es decir, la exploración, navegar por el estado eléctrico, la supervivencia en el entorno, etc.

Sin embargo, al mismo tiempo se apoya mucho en la narrativa. Este, más que otros Year Engine, es un juego que castiga tirar los dados y cuyas tiradas, sobre todo los fracasos, construyen la narración. Empero, este apoyo en la narración hace que dependa de la proactividad de quienes juegan, que no pueden limitarse a decir qué hacen y esperar la resolución de la escena a partir de múltiples tiradas.

The Electric State juego de rol

Conclusiones

The Electric State es un juego que se siente como la versión adulta, sucia y grimdark de Tales from the Loop. Un juego con un fuerte componente narrativo que quiere construir la experiencia a través de la increíble obra visual de Simon Stålenhag.

Es incuestionable que uno de los mayores atractivos del juego es su potente apartado visual y su premisa noventera, que intenta usar la nostalgia para atraer al público. Sin embargo, a pesar de que el sistema de juego es sencillo y práctico, en ocasiones se siente vago, como si se escudaran en las referencias sobre que es un juego «más narrativo» para evitar crear concreciones, dejando el peso de la resolución de escenas en las personas, algo con lo que no todo el mundo se siente cómodo.

¡Que veiga bueno!

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