Hay juegos de rol con un carisma propio y potente, que parecen gritar tan fuerte como guerreros en un campo de batalla, para alzar su voz por encima del estruendo de la fusilería. Black Powder and Brimstone es uno de esos juegos, tanto en lo visual como en su premisa.
Es indudable que la ilustración es uno de los componentes más llamativos de un juego de rol. Por mucho que su premisa de juego nos guste, si no va acompañada de un apartado visual acorde, es muy posible que pase desapercibido. No me refiero a su cantidad, sino a su diseño.
El manual de Black Powder and Brimstone es una orgía de ilustraciones, de intensos colores y litros de tinta en sus páginas a todo color. Ya no es únicamente su potente diseño, claramente inspirado en la obra de Mike Mignola, sino que la cantidad de ilustraciones que contiene este libro hace que no pueda pasar desapercibido. Incluso para gente como yo, que es estilo de Mignola… no me gusta.
¿Pero este juego será más que su ilustración, no? Por supuesto. Su premisa es igual de llamativa y lo acompaña un sistema de juego acorde con la experiencia que propone el autor: acción, muerte, guerra, pólvora, fanáticos religiosos y demonios.
Por si acaso, no cojáis mucho cariño a vuestros personajes.
Créditos
- Edición original por Free League
- Diseño y redacción: Benjamin Tobit
- Ilustración: Benjamin Tobit
- Edición: ¿?
Este es uno de los primeros juegos que se lanzaron bajo el sello de Free League Workshop y se nota en la aparente falta de un editor que prestara atención a los detalles.
Agradezco a Free League el envío de PDF para realizar el artículo del manual.
¿DE QUÉ VA BLACK POWDER AND BRIMSTONE?
Teniendo en cuenta su potente ilustración y el sistema base que utiliza, podemos imaginar qué tenemos entre manos. Un juego donde la acción, los combates y el caos reinan en cada sesión de juego.
Bajo este título tan estruendoso y augurios oscuros, interpretaremos a mercenarios y aventureros que sobreviven en medio de una guerra religiosa y el acecho de los demonios, en un mundo fantástico análogo de la Europa renacentista. Nuestros personajes no tienen mucha esperanza de vida, pero al menos tienen una oportunidad de cambiar las cosas.
Es muy posible que yo no sea la persona más objetiva para hablar sobre este juego. La ilustración no me atrae especialmente, aunque reconozco que es potente y le va como anillo al dedo a la propuesta del autor. Además, el sistema que utiliza tampoco es de mis preferidos, Mork Borg. Vale, lo reconozco, no me gusta nada.
A pesar de que he tratado de darle una oportunidad, siento que el caos del manual sobrepasa a la ficción y se encuentra en la propia estructura y maquetación del libro. Algo que no ayuda a encontrar las reglas y entenderlas. La cantidad de ilustración es enorme y los espacios sin texto son excesivamente abundantes.
Todo esto hace que la sensación de «este juego no es para mí» sea constante.
Sin embargo, a pesar de todo lo que no me gusta, reconozco que el juego es directo en lo que propone. No es presuntuoso y funciona, pese a sus defectos, para lo que se propone. Partidas desenfadadas con desafíos constantes y la sensación de que nada va a salir bien.
De hecho, el autor indica que se ha inspirado en videojuegos como The Witcher, Elden Ring, Blasphemous… y cada vez se entiende más toda la oscuridad, los grises, la muerte y la desesperanza que transmite.
ADAPTACIÓN AL ENTORNO DE JUEGO
Black Powder and Brimstone ubica su acción en un entorno de juego similar a lo que sería el Renacimiento de la Edad Media, con una guerra religiosa entre ortodoxos y protestantes. Una reinterpretación infernal de la Guerra de los Treinta Años en la que los personajes son lanzados a los campos de la muerte devastados por la guerra en Vaterland, un imperio en ruinas asediado por órdenes religiosas enfrentadas, bandas errantes de mercenarios, aquelarres de brujas y legiones de demonios.
Aquí las facciones son tan necesarias como peligrosas. La Inquisición puede proporcionarte trabajo matando demonios, pero puede darte caza si la contrarias, sufres mutaciones o utilizas magia. Los nobles pueden contratarte, pero las intrigas palaciegas son tan peligrosas como el campo de batalla, y el veneno no lo ves venir como una estocada.
En este juego no hay promesas de heroísmo. No hay sueños de redención. Solo existe un camino por recorrer, el sonido cercano de mosquetes y la certeza de que cada elección te empuja un poco más hacia la condena o la supervivencia.
El desarrollo del entorno de juego es vago, quizás hecho a propósito, y se incluye en formato de cómic. Que es algo que le pega dado el tipo de ilustración que utiliza.
Si bien el formato cómic es una muy buena idea, y que no es la primera vez que se ve, el desorden del texto, la falta de coherencia en el orden de la información, etc., son constantes, lo que da la constante sensación de que hacía falta la mano de un editor detrás del autor.
ADAPTACIÓN AL SISTEMA DE JUEGO
Black Powder and Brimstone utiliza una adaptación de Mork Borg, un OSR muy conocido.
La creación de personajes se realiza tirando 3D6 con modificaciones según el subarquetipo. Y es que, a diferencia de las reglas originales, aquí se escoge un arquetipo principal y luego una subclase que define mejor el personaje. Estas subclases, además de dar modificadores a las características, otorgan equipo, habilidades y una ventaja.
En un ratico corto se crea un personaje, lo cual es útil dado que se pronostica que tendrán vidas cortas.
El sistema se presenta de manera caótica (sí, lo del desorden y caos es constante) nada más empezar el manual. A decir verdad, es un sistema sencillo en el que tan sólo los personajes tiran dados, mientras que quien dirige utiliza PNJ y monstruos para establecer desafíos, pero no tira dados.
El sistema consiste, en su base, en tirar 1D20 + modificadores, teniendo que superar un valor de desafío fijo, siendo 12 el valor medio y el que se utiliza en combate. Este valor de desafíos puede aumentar o disminuir debido a diversas circunstancias.
La armadura resta daño (1D2 armaduras ligeras, 1D4 armaduras medias y 1D6 armaduras pesadas), el 20 el crítico, el 1 pifia, y al quedar a 0 puntos de golpe, hay que realizar una tirada de muerte.
Si bien este sistema es sencillo de usar, se complica con el uso de algunas armas, como las de fuego. Estas armas son tan potentes que su daño no se ve reducido por la armadura, pero tienen probabilidad de fallo y de explotar.
Por otro lado, hay reglas que quedan sin definir exactamente, quizás por querer que la mesa resuelva a cómo afecta dentro de la ficción y que quien dirige decida en el momento de darse la situación. Por ejemplo, la ventaja del espadachín con su ropa extravagante o la baraja de tarot de la adivina.
Por otro lado, la mecánica de Devil´s Luck (suerte del diablo, o algo así) resulta muy interesante a la par que problemática. Cada PJ tiene 3 puntos que puede utilizar para mejorar sus tiradas, repetir, evitar daños, etc., pero al utilizarla, se tira en una tabla y, con cierto resultado… el personaje sufre una mutación. Esto no retira al personaje de inmediato, pero imaginad, en un mundo donde las facciones fanáticas religiosas imperan, otorgando el poder de combatir a los demonios a la Inquisición, tener una mutación es un boleto enorme para ser enviado a la hoguera.
Conclusiones
Black Powder and Brimstone es un juego frenético y mortal que puede atraer la atención de los amantes del OSR y especialmente de Mork Borg. Su ambientación es interesante, pero nada especialmente original dada la gran cantidad de obras en las que ya se presenta una Europa dominada por reyes y religiones que combaten contra el Caos, digo, demonios.
El manual peca en exceso de un desorden generalizado, reglas poco definidas y un abusivo uso de las ilustraciones que, más que ayudar, produce rechazo y dificultad a la hora de encontrar el contenido verdaderamente importante. Como las mil millones de tablas que el manual contiene.
¡Que veiga bueno!
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