Hay juegos que te piden calma, otros que te piden estrategia y luego están los que te piden pulso de cirujano mientras tus alumnos te miran con cara de «a ver si puedes, profe» jeje. SD Games nos trae “Se me va la bola”, un juego de canicas, paredes magnéticas y mucha, muchísima concentración. Y ojo, que ya os adelanto que hasta los adultos más seguros de sí mismos pueden fallar un nivel (o dos, o tres jajaja).
Ficha Técnica
- Editorial: SD Games
- 1-4 jugadores
- +7 años
- 20 minutos aprox
De qué va
La idea es tan sencilla como adictiva: tienes una plataforma de juego, unas canicas de colores y una carta de desafío que te dice cómo tiene que quedar todo. Se voltea una carta, se colocan las canicas correspondientes a dicho reto en el canalón y las paredes magnéticas sobre la plataforma tal y como indica la carta, se eleva el canalón para que las canicas rueden hasta la plataforma y a partir de ahí toca inclinar, mover y “convencer” a las dichosas bolitas de que hagan lo que tú quieres. Spoiler: ellas tienen sus propios planes jeje. Los desafíos se reparten en tres niveles de dificultad, verde, amarillo y rojo, que otorgan 1, 2 o 3 estrellas respectivamente, así que puedes ir a lo seguro o arriesgarte a por más puntos. En total son 42 desafíos, con 4 tipos de retos distintos, lo que hace que no se sienta repetitivo a las primeras de cambio (cosa que sin duda se agradece).
Puntos positivos
Lo primero que me gusta es lo rápido que se explica, porque con tres pasos ya estás jugando, sin reglamentos eternos ni preparaciones kilométricas. Es de esos juegos de abrir la caja, montar y a darle caña, ideal para cuando tienes un ratito entre clase y clase, una sobremesa o una tarde de esas en las que los peques piden «otra más, porfi».
La variedad de formas de jugar es otro gran acierto, ya que puedes ir en modo individual, competir con hasta cuatro jugadores (por turnos), añadir un cronómetro para intentar completar cada reto en menos de un minuto, o alargar la partida jugando más cartas por jugador. Es un juego muy agradecido que se adapta a lo que necesitéis en cada momento.
Y no me puedo olvidar de las paredes magnéticas, que son el alma del juego. La recta, la semicircular y la ondulada convierten cada carta en un pequeño puzle espacial, y encima te permiten inventar tus propios desafíos cuando ya te hayas pasado las 42 cartas (un puntazo para el aula, que incluso se retan entre ellos a ver quien consigue preparar el reto más difícil y superarlo). Por si fuera poco, los componentes son prácticos y bien pensados. Incluye 24 canicas (6 verdes, 6 azules, 6 moradas y 6 amarillas), la plataforma con su canalón y un contenedor de almacenaje para que todo quede recogido sin dolores de cabeza.
Puntos negativos
Ya sabéis que con las canicas hay que andar con ojo, y es que alguna se te escapará, sí o sí. El canalón recoge las que caen, pero habría que tener bastante precaución para transportar el juego. Y por supuesto, al llevar canicas, vigilad la edad recomendada con los más pequeños. También hay que tener en cuenta que es un juego de destreza, y a quien le frustre no conseguir el reto a la primera, puede llevarse una mala experiencia. Ahí es donde viene bien ir de menos a más, empezando por los retos verdes y subiendo poco a poco, para disfrutar de la sensación de logro sin agobios.
Conclusiones
Se me va la bola es un juego de destreza, rápido y muy resultón, que engancha desde la primera canica que rueda. Si buscáis un juego que entre por los ojos, se explique en un minuto y os haga reír y desesperaros a partes iguales, aquí tenéis un firme candidato para vuestra colección. Y ahora sí, ya estoy esperando a que me preguntes si lo utilizo en clase… y mi respuesta es por supuestiiiisimo jajaja. Trabaja la destreza, la lógica, la paciencia, la coordinación óculo-manual, la psicomotricidad fina, la percepción espacial y hasta un poquito de matemáticas con las puntuaciones. Y lo mejor es que se puede jugar tanto en pequeños grupos como en modo individual, así que es perfecto para rincones de juego y para retos dentro y fuera del aula. Lo dicho, ¡cómo no lo voy a utilizar! (y lo dicho…las canicas rodarán por el aula, pero ya tenemos el mini juego de ir en su busca jaja)
Valoración subjetiva
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