Trismegistus nos invita a convertirnos en grandes alquimistas, poderosos personajes que Maldito Games nos trae a la mesa.

Trismegistus, el gran alquimista

Trismegistus juego de mesa
Foto cedida por Doctor Meeple
Para la realización de esta reseña, hemos utilizado fotos de Doctor Meeple, blog de referencia lúdico, que nos animamos a visitar.

Ficha

Trismegistus

  • Editorial: Maldito Games
  • Autor: Federico Pierlorenzi, Daniele Tascini
  • Ilustrador: Pedro Soto
  • 1-4 jugadores
  • 90-120 minutos de duración

¿De qué va?

En Trismegistus representaremos a grandes alquimistas que buscan la gloria de ser el mejor de la época.

Mezclaremos esencias y componentes, hasta conseguir las más increíbles mezclas que nos otorguen la gloria.

Trismegistus es un juego que se basa principalmente en la mecánica de dados, usando una forma de juego similar a la que ya utilizaba el autor en su anterior título, Gran Austria Hotel.

Al principio de cada ronda, se lanzaran todos los dados y se agruparan por símbolos iguales.

La suma de los dados de cada símbolo, representa la fuerza del dado. Ejemplo, si hay 5 dados del símbolo X, en mi turno si cojo un dado de este símbolo tendré fuerza 5.

En su turno el jugador activo coge un dado (si no tuviera ninguno) y marca la fuerza que tiene.

Este dado tendrá un símbolo y un color que son los que tendremos que tener en cuenta para realizar acciones.

Trismegistus juego de mesa
Foto cedida por Doctor Meeple

La idea fundamental del juego es que deberemos ir consiguiendo elementos para cumplir una serie de encargos que nos darán puntos de victoria.

Para esto, las acciones que realizaremos serán:

  • Conseguir elementos
  • Transmutar elementos (pagando esencia)
  • Comprar artefactos, que potenciarán nuestras transmutaciones
  • Conseguir esencias
  •  Coger cartas de encargo

También tendremos algunas acciones disponibles sin coste, como cumplir cartas de encargo o ejecutar tokens que hayamos conseguido.

Adicionalmente, como acción fuera de nuestro turno podremos utilizar unos tokens de reacción que tenemos para hacer algunas acciones menos potentes siguiendo las normas de icono y color que tenga el jugador en turno.

Para cumplir las cartas de encargo, simplemente entregaremos los elementos que nos pide y deberemos estar en la posición del track de elementos que pide la carta. Esto se consigue principalmente entregando esencias cuando hacemos transmutaciones.

Esta sería la base principal de Trismegistus, un juego que potencia mucho los combos entre acciones y que añade algunos elementos al tablero personal que potencian nuestras acciones.

Un título en el que veremos como poco a poco nuestro motor va creciendo.

Trismegistus juego de mesa

Estética y componentes

Definir la estética de Trismegistus es ir por dos caminos totalmente diferentes.

Visualmente el juego reúne colorido y una base de buenos componentes, donde entre otras cosas se agradece el carril para los artefactos del tablero personal. Un juego muy cuidado en todos sus detalles.

El problema viene por su funcionalidad, que no viene de si está o no bien repartido el tablero, es más bien por lo complicado e incómodo que se hace ver bien algunos elementos (las esencias, es un ejemplo claro, de lo que cuesta saber que dado está asignado a qué esencia).

Nota aparte, esta la simbología que han utilizado los autores para este juego, que se hace muy farragosa y complicada de pillar.

Lo mejor y lo peor

Pros

  • Una vez que entiendes el juego, destila aire combero sin sobredimensionar, justo y alegre.
  • Al haber mecánica de reacción mantiene a todos los jugadores pendientes toda la partida.

Contras

  • La iconografía de los dados, en vez de resultar un elemento diferenciador, se ha convertido en un elemento devastador, que hace muy confuso el juego y que cueste más de lo debido adaptarse a él.
  • Las cartas de objetivo de final de partida, complicadas de entender y con demasiada información que se deja a la interpretación.
Trismegistus juego de mesa
Foto cedida por Doctor Meeple

Contexto

Trismegistus tiene claro que su público es el jugador más avanzado y amante de los eurogames. 

Se posiciona claramente como un juego de una complejidad elevada y profundidad en todos sus aspectos.

Para los amantes de los juegos avanzados, manteniéndolo lejos del público familiar y de los denominados euroblandengues.

Conclusión

Trismegistus es un juego de corte medio alto, en el que los combos tendrán un papel predominante, cuanto más avancemos en nuestra partida, mayor será nuestro motor de combos y a su vez mayores serán nuestras posibilidades.

El juego nace de una base sólida, que podría ser mucho más disfrutable, si los autores no se hubieran empecinado en utilizar unos dados con una simbología, totalmente inventada y diseñada por ellos.

La idea es el uso múltiple de los dados, una base similar a la que tan bien se ejecutaba en juegos como Coimbra, pero que en esta ocasión se ha vuelto algo más rebuscada.

Trismegistus utiliza dos elementos de juegos anteriores de este estudio. La potencia de las acciones en base al número de dados y el uso múltiple de los dados en función de color y en este caso de simbología.

Foto cedida por Doctor Meeple

La idea es muy buena y en partida es muy disfrutable, pero exige un plus más de los jugadores para profundizar en el juego. Es decir, el juego una vez interiorizada la simbología es un juego fluido y de acciones muy atómicas, hago esto para conseguir esto. Pero los procesos y la simbología del mismo necesitan de un esfuerzo mayor para los jugadores.

Interiorizar que hace cada símbolo, que color necesitamos para según qué cosas y cuales son los procesos de transmutación llevan un proceso, que hará que las primeras partidas no vayan lo fluida que deberían.

A partir de ahí, el juego hace click y nos encontraremos ante una obra reconocible por sus diseñadores, donde disfrutaremos mucho de la fluidez y juego constante (los tokens de reacción añaden un plus al juego, que mantiene a los jugadores siempre despiertos).

En definitiva, Trismegistus es un juego con una curva importante, no de saber jugar al juego sino de interiorizar sus elementos. Obliga al jugador a sentarse varias veces y profundizar en el juego para llegar a disfrutarlo.

En su contra juega esa simbología original que le a hecho un flaco favor al juego.

Pero, una vez superado este escollo, volvemos a encontrarnos ante una obra de los italianos muy disfrutable, llena de combos medidos y con un sistema de transformación muy entretenido.

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