Trade on the Tigris es otra chuchería que trajo el bueno de Guillermo Soria de las Gen.con y que me invitaron a probar en una visita al fantástico club Mecatol Rex.

Diseñado por Geoff Engelstein y Ryan Sturm , ilustrado por Scott Hartman y Kristen Pauline y recién publicado por Tasty Minstrel Games, estamos ante un juego para de 3 a 6 jugadores, de unos 60 minutos de duración en el que lo principal es la negociación y la optimización.

Si habéis jugado la Civilizatión o Megacivilizatión ya tenéis el 90% hecho: es básicamente la fase de comercio.

En cada uno de los cinco turnos que dura Trade on the Tigris, cada jugador recibe una cantidad de bienes básicos o bienes de importación (que a su vez dependen de la cantidad de trabajadores-cartas que haya acumulado de ese tipo).

Trade on the Tigris, una de las novedades de la pasada Gencon

Trade on the Tigris juego de mesa
Con esas cartas deberá negociar, en tiempo real, durante el tiempo que dura la fase de comercio, intercambiando cartas con el resto de jugadores. Las cartas están ocultas, pero cuando haces un trato, dado que es público, no puedes mentir en lo que ofreces y entregas.

Lo que sueles ir buscando es acumular algún tipo de recurso (set collection) para después intercambiaro por puntos de victoria. Y, como os imagináis, los packs grandes tienen cierta progresión matemática para que sean más suculentos.

Pero a la vez, y esto es lo que da miga al juego y lo hace más sesudo de lo que podría parecer incialmente, hay unos iconos en la parte de abajo de cada carta, que proporcionan otros “bonus” o “malus”. Y, además, algunas de esas cartas son una especie de “sabotaje” que perjudica al poseedor. Esas cartas te permiten “mentir” cuando negocias con ellas y son perfectas para “colársela” a un jugador que va destacado.

Trade on the TigrisPor ejemplo, nos pueden dar o quitar puntos directos, “liras”, “bárbaros” o permitir desplazarnos en dos tracks, uno de religión y otro de sistema de gobierno.

Sin alarganos mucho, cada turno se van a dar puntos a los que tengan más liras o quitar a los que tengan más bárbaros. EStar muy avanzado en los tracks nos va a dar puntos de victoria al final de la partida (ojo porque “pasarse” al final del track resta en lugar de sumar), y además nos va a permitir robar cartas de bienes de producción o importación más potentes con las que negociar o que aprovechar.

Trade on the TigrisPara rematar, tenemos otras cartas de Desarrollo que representan “tecnologías”, “mejoras” o “edificios” y que permiten realizar acciones en algunas de las fases y obtener interesantes bonus.

Hay alguna regla más, pero el grueso es este.

Sensaciones

El formato de negociación es muy interesante. Ya habíamos visto algo parecido en juegos como el citado Civi y puede incluso recordar a Chinatown en cierto sentido.

Lo que a muchos seguro que les termina de convencer es que detrás de la negociación hay una cantidad de minireglas respecto a los recursos y desarrollos que hacen que el juego se convierta en algo mucho más sesudo de lo que parece inicialmente. Hay muchas combinaciones posibles y muchas cosas por las que puntuar y, como en tantos juegos, es posible que saber optimizar todas esas posibilidades sea la clave del juego. Eso, en cierto modo, obliga un poco a que el nivel de los jugadores respecto al conocimiento del juego sea similar. Si no, por mucha negociación que haya, el jugador que no conoce el tipo de cartas y beneficios de los tracks o no domina los combos estará siempre muy por detrás en la partida.

A mí personalmente me han parecido un poco sobrecomplicadas las formas de puntuar, no porque no se entiendan, sino porque son un poco “ensalada” de puntos al existir tantas cosas, y hacen que la negociación quede, como mecánica, en un segundo plano en cuanto a la importancia para la victoria.

Trade on the Tigris es un juego muy destacable, irónicamente original pese a utilizar mecánicas ya conocidas, que creo que gustará mucho a ese tipo de jugador que disfruta con la gestión y la negociación.

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