Top juegos de mesa 2025 – Gixmo

Lo que es de rigor es de rigor, así que va tocando hacer un balance del 2025 que se acaba de ir, y comentar juegos que hemos probado durante este año.

No me voy a quejar del año en absoluto, ni en lo lúdico ni en el resto, ya que ha sido un año de recomponer mi cabeza y empezar a entender muchas cosas para volver a ser el bicho peludo de siempre, pero con más años. En lo lúdico, creo que lo único novedoso respecto a otros años es que hemos jugado cositas en solitario, sin dejar las partidas habituales con más gente, porque esto es un hobby social, y es muy importante con quien juegas, a veces más que a lo que juegas, pero sí que hemos jugado algo en solitario en añadido a todo eso.

Y, como es a lo que hemos venido, empecemos a hablar de juegos. Y quiero empezar haciendo mención a esos solitarios, donde quiero mencionar 2 de ellos en especial.

Battle Card

Es un juego que simula batallas de la Segunda Guerra Mundial, y, aunque es un periodo que no es el que más me llama, este juego me resulto muy divertido. Tengo varios mapas y, en cada uno de ellos, juegas con dados para representar la batalla.

El tablero de juego es una sola hoja, donde tienes tanto el mapa para jugar, como las instrucciones especiales de ese escenario. Vas a colocar unos dados con una fuerza en concreto, representando las tropas, y vas a pelearte por un objetivo final. Es un juego sencillo, que ocupa muy poco espacio y que resulta super divertido. Si le tengo que poner algo en negativo es que algún escenario puede ser demasiado sencillo una vez que entiendes como manejar los dados.


The Last Lighthouse

creo que ha salido en español, pero yo tengo la versión de Button Shy cuando sacaron el Kickstarter. Es un juego de esos de cartera, con unas pocas cartas con las que tendrás que resolver el puzle. En este caso somos fareros, y tenemos que defender nuestro querido faro de las pesadillas que vienen. Usando cartas tanto como pesadillas, como habilidades a aprovechar, hay que conseguir aguantar hasta el final. Además, viene con 2 expansiones que te ofrecen mucho más a resolver. Al igual que el anterior, es un juego que ocupa muy poco espacio y que te puedes jugar en cualquier lado.

Una vez comentados estos 2 juegos, vamos a hablar de los juegos que más me han gustado del año, no voy a ponerlos en ranking, eso que cada uno vaya mirando, pero si son los juegos que he jugado por primera vez y que me han dejado un muy buen poso.


Arcs

De mi adorado Cole Wehrle.

Este es un juego al que le tenía mucho miedo, porque, si alguien no lo sabe aún, me encantan las bazas, pero me da mucho miedo cuando las mezclan con otras cosas. En este caso es un juego en el que vamos a jugar una baza y, según lo que hayamos jugado podremos hacer unas acciones u otras, intentando ser el que más puntos consiga con nuestras naves, nuestros planetas y los objetivos a por los que vayamos.

No es un juego que tenga lo principal en las bazas, pero si que tienen su papel, vamos, no tienes que centrarte en ganar bazas, está muy bien jugar a ganar algunas, pero la verdadera chicha del juego está en lo que vas a hacer con tus naves y tus planetas.


Congreso de Viena

Tenemos que decir que el Churchill es un juego que me gusta mucho, es de esos juegos que me encantan, esa parte política que tiene me parece una maravilla, pero es cierto que la parte del escenario bélico queda un poco soso, pues no es otra cosa que resolver unas instrucciones como si fuese un bot. Con el Pericles hicieron un intento de darle más vidilla a la parte bélica, pero se quedó muy sosa la parte política, así que hemos conseguido llegar al Congreso de Viena, que, encima, es de autor español.

En este Congreso vamos a tener una parte política muy interesante, pero la parte bélica es igual de interesante. Es para 4 jugadores en el que un jugador será Napoleón, y los otros 3 intentaran pararle los pies, pero no te confundas, porque solo va a ganar uno al final. Y así tenemos un juego con una parte política igualita que, en el Churchill, pero con una parte bélica igual de interesante, en la que mueves ejércitos y tomas decisiones.


Verdún

Es un juego de bazas para 4 jugadores, si, se puede jugar a 2, pero no es tan divertido, en el que 2 jugadores van a jugar como franceses y otros 2 como alemanes, aquí si hay 2 equipos y se gana por equipos, pero te va a volar la cabeza. Podríamos decir que es un juego de bazas clásico, pero nada más lejos de la realidad. Los palos que nos encontramos son los de franceses y alemanes, y vas a tener de todo en la mano, tarde o temprano tendrás que jugar cartas del enemigo.

La cuestión del juego es que cada baza será ganada por el bando que sume más valor con las cartas jugadas, pero la chicha viene en las bajas que se causan en esa baza, que representa un asalto. Si tu bando es el que ha ganado, se llevara la carta más baja jugada como bajas (las cartas vienen con unas calaveras que representan dichas bajas), mientras que el perdedor se llevara la más alta. Así que, al margen de un par de cosas más que nos ofrece el juego, esto es lo principal, y lo que hace que el juego sea una maravilla.


Fate: defensores de Grindheim

Un juego de temática nórdica, al menos en el planteamiento, porque luego ya si eso, en el que tenemos que defender nuestra aldea de las hordas que van llegando (de no muertos, de trolls, de seres del averno… por eso decía lo de lo nórdico). Este es un juego con mucho despliegue, eso sí, pero merece muy mucho la pena.

Tú vas a tener un héroe que tiene que hacer quests para conseguir cosas, y que va a ir evolucionando, todo ello para evitar que estas hordas lleguen a tu pueblo y destruyan lo que hay. Según empiezas la partida te vas a parar y decir eso de “¿son solo estos bichos?”, pero a los 2 turnos ya estarás empezando a rezar a todos los dioses, incluso hasta los egipcios.


Tricks Runaway

Un juego que creo que es difícil de encontrar, eso ya lo adelanto y que me ha resultado una sorpresa super agradable. Es un juego que me llamaba por el tema, pero que no había apenas información del mismo, pero uno que está muy loco se lanzó a por él. Sacándolo a mesa con mucho miedo y jugando hasta 5 partidas en el mismo fin de semana.

El juego representa a unos aventureros que están en la cueva de un dragón, de hecho, los palos de las cartas son guerreros, magos… La gracia del juego está en ser mediocre, como dice un amigo mío, porque las cartas que se juegan simulan la velocidad a la que salís corriendo de la cueva, y quien juegue la carta más baja se lleva un bocado del dragón, pero el que salga corriendo a toda pastilla activa trampas con maldiciones. Así que hasta que la gente se vaya muriendo.


No Motherland Without: North Korea in crisis and Cold War

En este, el tema puede resultar un poco peculiar, porque estamos con Corea del Norte. Es un juego de estos dirigidos por cartas, al puro estilo Twilight Struggle, pero llevando el tema al armisticio que dio lugar a las 2 Coreas, y la pelea de los Kim con el mundo.

Con reglas y acciones más sencillas que el Twilight, refleja muy bien esta pelea entre Occidente y Corea del Norte ya sea para mostrar que grandes son nuestros misiles, como para demostrar que ese Gobierno no vale ni para comprar pipas.


Kilauea

Un juego que me ha sorprendido muchísimo, y para bien, claro está, sino no estaría aquí. Kilauea es un juego con unas reglas super sencillas, de esos que me gustan, pero que tiene mucha chicha en el desarrollo del juego. Las opciones que tienes en tu turno son muy pocas, pero afectan tanto a la partida que hay que pensárselo muy bien.

Si le ponemos una pega, es que, sí que necesitas partidas, porque de primeras te va a volar la cabeza y no vas a saber que narices está pasando. La puntuación depende de la interacción de los jugadores, pero encima de forma super molona, y todo lo que pase en la partida depende de los jugadores. Encima queda super chulo en mesa.


Avío

Un juego español y de bazas, así que cubre varios checks. Avío es un juego de bazas con unas reglas super sencillas y clásicas, porque es de esos en los que hay varios palos y un palo de triunfo, si tienes del palo que se sale estas obligado a asistir, y si no puedes jugar lo que quieras. Lo dicho, super sencillo, pero le añade 2 cosas que lo hacen una genialidad, y encima sin meter complicaciones excesivas al juego.

Por un lado, te pone un palo especial con valores dobles, que puedes elegir cuál de los 2 es el que juegas, y, por otro lado, que todas las cartas tienen un objetivo. El objetivo de estas cartas no es según vayas jugando, sino que, de todas las cartas que se reparten en la mano, la última carta no la vas a jugar, este es el objetivo que te va a dar puntos. Así que tienes que ir adaptándote y fastidiando a la vez que intentas hacer la mayor cantidad de puntos posibles.


Apocalypse Road

Y terminamos esta parte con un tipo de juegos que no suele ser de mi tipo, normalmente, porque no soy mucho de juegos de carreras, aunque este año me canse de oír cosas del Thunderroad y jugar cosas de estas. Pues Apocalypse Roas es uno de esos juegos que ha conseguido ocupar un espacio en esta lista. Un juego de carreras con más control que otros y la misma destrucción, he llegado a ver un coche cargarse a otros 2 coches antes de partir de la línea de salida.

Este juego bebe de las mecánicas del Thunder Alley y del Grand Prix, no obstante, es el mismo diseñador, pero le mete a los coches ametralladoras, cañones y misiles, y te pone cartas para embestir a los coches de delante. Con la locura de una carrera al estilo Nascar, tenemos destrucción por todos lados, si encima juegas el circuito en 8 ya ni te cuento.


Lo que no me ha gustado de este 2025

Y como no tenemos la suerte de jugar todo cosas que consideramos maravillosas, me veo en la obligación de hacer alguna mención negativa, que fijo que alguien lo estaba esperando, y que son las que más molan cuando nos ponemos a ello, así que voy a mencionar 2 juegos que me han defraudado mucho, y alguna mención especial.

Las menciones especiales son de juegos que me han dejado muy frio, pero es que no me esperaba nada de ellos, así que tampoco han sido una decepción total, por ejemplo, el Fairy es un juego de cartas en el que tienes que adivinar si la siguiente carta es mayor o menos, ya está, y eso todos a la vez con las manos. Jungo es un juego tipo escalera (de esos de librarse de cartas) muy descafeinado, a caballo entre el Scout y ya ni me acuerdo cual otro. El Hitster Bingo se une, pero no quiero hablar más de él, porque creo que ya entro el base el año pasado en esta misma categoría, siendo un ejemplo de que te lo puedes pasar bien, aunque el “juego” sea una castaña.

De los que quiero hacer mención son de MeanWhile Capitalism, un juego de bazas que prometía muchísimo, porque juntaba la mecánica de bazas con la de subasta. Supuestamente es un juego en el que se juega una baza con las reglas clásicas, pero al final de cada baza hay una subasta por cambiar el palo de triunfo, porque hay cartas que son malas y cartas que son muy buenas (respecto a los puntos). Esto me llamo muchísimo la atención, pero se me quedo totalmente desinflado, porque la mecánica de la subasta quedaba muy descafeinada, así que se me quedo en un juego de bazas sin más.

Y la siguiente mención es para el Hollywood Racers, que hasta me compre la expansión y todo. Mencionaba antes que no soy mucho de juegos de carreras, pero es que si hay destrucción la cosa cambia, y mucho. La premisa de este juego es de hacer carreras de coches en plan loco, con habilidades que pueden atacar a los demás y estampar coches por el tablero, con temática totalmente ochentera. Uno de los corredores es un niño en bici que lleva un alien en la misma, o hay un coche que se parece a un Delorian, o una furgoneta negra con una raya roja en un costado, vamos todos son corredores que en seguida reconoces de alguna serie o película de la época. A eso le añadimos que se va a correr por tableros que representan estudios de Hollywood, donde se rodó alguna película. Con todo esto, ¿Qué puede fallar? Pues todo, hijo mío, todo. Coges el juego y ves a los corredores y te echas unas risas, ves que vas a correr en el tablero de Jurasic Park, donde hay un dinosaurio que sale a atacar a los coches y te ríes un montón, pero ya se acabó. Todo se queda en eso, en ver lo divertidos que son los nombres y las figuras de los pilotos y los tableros que hay, nada más. Me recordó, por hacer una comparativa, al Munchkin, en cuanto que este último deja de ser divertido en cuanto te pones a jugar, pero te ríes un montón leyendo las cartas, pues lo mismo.

Y, como no todo brilla ni tal ni cual, me veo en la obligación de mencionar la decepción del Mino Dice. Un juego que me llego con la idea de ser algo caótico al sustituir las cartas por dados, pero hay otros juegos de este estilo que me encantan (hola Dice Fishing), sin embargo, si cogemos la idea de jugar a la pocha, pero cambiamos las cartas por dados, y cada vez que nos toca hacer algo tenemos que tirar el dado, la fiesta se convierte en un funeral. Si, lo que tu quieras que lo de tirar dados mola mucho, y ahí estoy de acuerdo, pero si lo hacemos con sentido. La versión de cartas podría ser, perfectamente, que tu tienes un mazo de cartas, tienes que adivinar cuantas vas a ganar, pero cada vez que vas a jugar una carta tienes que barajar tu mazo y jugar una al azar. Pues lo mismo. Eso sí, el juego es muy bonito.

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