Oasis… Hay veces que alguien te descubre uno de esos juegos que son “joyas” olvidadas, sepultadas en la bgg por cientos de novedades, que ni te suenan pero que cuando te pones a jugarlos consiguen unas excelentes sensaciones con unas mecánicas muy básicas. Este no es el caso.

Oasis es un juego para de 3 a 5 jugadores, diseñado en 2004 por Alan R. Moon (sí, el de TtR y San Marco) y Aaron Weissblum. Con estos avales uno se espera un pepinazo de juego. Claro.

Oasis, presenta unos avales de garantía

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¿De qué va la peli? Sencillo: de colocar camellos, losetas de desierto, de roca y de vegetación en el tablero.

Colocar las losetas tiene ciertas reglas: simplificando, deberemos usar nuestros peones para marcar una “zona” de losetas de un tipo concreto y cuando añadimos una debe ir adyacente a ese grupo sin “unirse” a la zona de otro jugador. Eso, en la práctica, significa que los jugadores pueden “cerrarse” entre ellos. De hecho, esa es una condición de fin de juego, no poder colocar una loseta de forma válida.

¿Y cómo colocamos losetas? Cada jugador, por un orden marcado por unos toquen numerados, declara cartas. Tras eso, otra vez por orden, cada jugador elije uno de esos grupos de cartas y los usa, dando a ese jugador su token, que utilizará en el próximo turno.

Es decir, si soy el jugador 1, elijo entre todos los grupos de “cartas” disponibles, y el jugador que yo he elegido será el 1º la próxima ronda, lo que, en la práctica, debería hacer que sacaras cartas suculentas para otros jugadores si quieres ser jugador inicial la próxima ronda, y viceversa.

Esto que aparentemente suena muy bien, a mí me ha parecido que no funciona como debería.

SENSACIONESoasis juego de mesa

Algo no termina de funcionar bien en este juego. Aparentemente debería ser un juego a caballo entre el control de área y las mayorías (aunque este no es el mejor concepto para definirlo) con una especie de “subasta” ingeniosa.

Pero, en esta partida inicial, no ha funcionado como debería. La sensación es la de estar poniendo losetas sin demasiado criterio ni control, la de sacar cartas al azar que será lo que usarán el resto de jugadores de una forma también descontrolada, y la de tener una puntuación un poco “loquer” que hace que un qué jugador acumule las losetas que sirven como multiplicador y tenga un poco inflado ese tipo se dispare en puntos.

Tomad con pinzas estas primeras impresiones, porque me huelo la tostada y creo que hemos tenido que jugar alguna regla mal, pero, así de primeras, no es un juego qué destacaría en una colección.

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