Náufragos, Reseña by Calvo

Náufragos. Resumen rápido: lo amas o lo odias.

Otro resumen rápido: el concepto «elije tu propia aventura» en cartas como excusa para que la gente se saque los ojos.

Y una opinión completamente subjetiva: un juego que todo el mundo debería jugar… en las condiciones adecuadas.

Mi experiencia con el juego inicial estuvo centrada en un compromiso como «testeador», ya que este Náufragos intentó algo muy atrevido e innovador: crear un grupo de testeadores (no recuerdo si 50 o 100) a los que se nos adelantó un prototipo para que pudiéramos pulir el juego. Eso hizo que jugara una importante cantidad de partidas en solitario (20-30 al menos) y alguna a dos o a tres. Posteriormente, con el juego ya publicado, habré jugado otras 15-20 partidas, la mayoría a 4 jugadores.

Náufragos. Resumen rápido: lo amas o lo odias

naufragos juegos de mesa

El privilegio, por cierto, que tuvimos los tester, además de una lámina original del ilustrador, Siscu Bellido, fue una mini expansión con estas losetas.

Explicar de qué va Náufragos sin caer en destripes es difícil, pero lo vamos a intentar.

En Náufragos, diseñado por Alberto Corral y publicado en 2013 por Homolúdicus (actualmente «absorbida» por Devir) después de una travesía que deja a «The Warriors» a la altura del betún, busca un elemento básico: la interacción desgarradora entre los jugadores y la inmersión temática más visceral en un contexto de naufragio.

¿Y cómo consigue esto?

Pues mezclando dos mecánicas básicas: la colocación de trabajadores, con un diseño típicamente «euro», y una fase de exploración en la que unos mazos de cartas van desarrollando distintas tramas (niños, no miréis al SPOILER).  Pero el verdadero corazón del juego es cómo todo esto se amalgama con una dinámica que saca lo mejor de uno mismo: es imprescindible cooperar (y conseguir que todo el mundo coopere)… pero, si se consigue el objetivo común, salir de la isla, solo un jugador ganará. Y la forma de ganar es conseguir un tipo de recurso (puntos de historia) que se consigue cooperando, pero sobre todo siendo egoísta.

Esto último hace que Náufragos sea un polvorín y propicia una excusa que hace que el juego esté en manos de los jugadores y no al revés. Más adelante explicaremos esto.

naufragos juegos de mesaSi nos centramos en la parte euro, Náufragos nos exige resolver un «puzzle» de recursos, ya que tenemos una situación muy exigente: debemos comer y descansar todos los turnos, por lo que debemos conseguir recursos que nos lo permitan. Para ello tendremos unas acciones como cortar madera, ir a por alimentos, a pescar o construir estructuras de ayuda.
Esa parte de «gestión» es lo suficientemente exigente por sí sola como para que el juego funcione muy bien como juego cooperativo puro en la que hay que administrar casi al límite las acciones. Ciertamente, la configuración para 2 jugadores es especialmente dura en este sentido.

Mi consejo respecto a estos elementos, la colocación de trabajadores, es que penséis de forma temática, no en términos de «+1». No voy a entrar en mucho detalle para no chafaros parte de la experiencia lúdica, pero es muy importante que penséis como lo haría un náufrago. Si un objeto sería sensato conseguirlo aunque aparentemente no nos proporcione bonus tal y como se entiende en los eurogames, quizá sea mejor que te hagas con él. Y lo mismo con las acciones.

En palabras del editor: «¿Has intentado alguna vez descansar durmiendo en una playa al raso?».
Pero una de las cosas especialmente originales es la mecánica de «la exploración»,

una abstracción que pretende representar en un track cómo los náufragos van conociendo la isla, y cuyos eventos se desvelan progresivamente mediante unas cartas con texto de ambientación, que se relacionan entre ellas, se «bifurcan» en distintas tramas las cuales por otra parte son seleccionadas al azar en cada partida, de forma que tenemos cierta variabilidad de eventos y condiciones entre las distitnas partidas.

En este spoiler podréis ver una trama sencilla, bastante dura por cierto:naufragos juegos de mesa

Pero el nucleo duro de este juego, no exento de polémica, es el concepto semicooperativo. En este juego «salir de la isla» es difícil incluso si todos los jugadores hicieran todo lo posible por cooperar.

El problema es que, si consiguen administrar bien los recursos, las tiradas (que hay que hacer frecuentemente) no son muy duras y los eventos no les machacan, consiguiendo salir de la isla… solo uno será el verdadero ganador, el que tenga más puntos de historia, que representa la cantidad de «anécdotas» e historietas que podrá publicar el náufrato tras ser rescatados y llegar a tierra.

Los puntos de historia se consiguen de varias formas: yendo de expedición y «viviendo aventuras», consiguiendo objetos entre los restos del naufragio… o la más egoísta de todas: «desperdiciar» tus acciones para quedarte en el campamento escribiendo en tu diario.

Y esto es lo que no todos los jugadores entienden.

Hay un tipo de jugador que considera que es absurdo cooperar para salir y que gane otro. Este tipo de jugador piensa que es un error no hacer lo supuestamente más «óptimo»: ir continuamente a escribir el diario. El problema de esto es que hacer eso lastra rápidamente las opciones de salir de la isla.

Pero también podemos leer esto de otra forma: un buen jugador no debería conseguir demasiados puntos de historia por encima del resto hasta el punto de generar una sensación de «no poder ganar» en ellos ya que dejarán de cooperar para centrarse en o conseguir sus puntos o boicotear la partida.

En mi opinión, sencillamente una mecánica excepcional que, efectivamente, hace descansar el éxito de la partida en los jugadores, no en el juego. Dicho de otro modo, hay juegos cuya experiencia depende de lo bien «estructurados» y «diseñados» estén. Los jugadores hacen lo único que pueden hacer, y van «sobre raíles» cubriendo un trayecto narrativo.

En Náufragos no pasa eso, en náufragos puedes tener una partida «happyflower» donde todo el mundo ayude hasta el final y al salir se den un abrazo con olor a merengue bañando en melaza, o puedes tener una partida en la que desde el primer turno todo cristo esté de mala follá y no se consiga salir de la isla ni por casualidad.

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Todo ello depende de la forma de actuar de los jugadores, del rol que quieran asumir, de cómo se quieran comportar. Y, visto desde otra perspectiva, de la habilidad de los jugadores para saber lidiar con esas personalidades.

Para mí, uno de los juegos más originales, más idiosincrásicos, más «diferentes», y sobre todo, más social además de narrativo.

Sin embargo no todo son bondades en este Náufragos. Su principal virtud es su peor defecto: los jugadores pueden hacer que una partida sea sublime o un suplicio. Tampoco ayuda a eso la duración, 4 horas, que pueden ser muy cortas cuando la partida es chula, o un problema cuando el grupo ha decidido en el turno tres que no se sale de la isla… y no se sale de la isla.

También hay algunos retoques que considero que es importante hacer, entre ellos colocar una carta concreta del mazo de corazón entre las primeras del montón.

Y por otra parte, es un juego que hay que abordar con unas buenas capacidades de tolerancia a la frustración, como las que gastábamos en los principios de los 90 con esos videojuegos en los que después de varias horas perdías por una mala decisión y había que empezar desde el principio del todo.

Aquí es muy posible que después de esa inversión de tiempo te quedes a las puertas de salir de la isla a falta de un poquito de energía, de un objeto o de unas maderas. Si eres un pedazo de tio ahí aprenderás del error. Si eres un blandengue aparcarás el juego y volverás a tu predecible y controlable eurazo de 90 minutos cuadrados en los que sabes que ganarás sin consigues 68 PV antes del turno 3.

Parece que existe alguna posibilidad de que el juego se reedite en algún futuro no cercano con alguna revisión, incluso podría existir un universo paralelo en el que se publicaran expansiones… pero eso son solo habladuría.

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