Tudor es un juego de estilo eurogame que sorprende por unos componentes muy llamativos y que podemos disfrutar en español, gracias a la editorial GDM Games.

Tudor, la competencia en la corte

Tudor juego de mesa

Ficha

Tudor

  • Editorial: GDM Games
  • Autor: Jan Kirschner
  • Ilustrador: Dennis Lohausen
  • 2-4 jugadores
  • 90-120 minutos de duración

¿De qué va?

En Tudor representaremos a las familias más importante de la época, que trataran de conseguir el ascenso en la corte y ganar la mayor influencia posible.

La idea principal de Tudor es conseguir fichas que se encuentran en los caminos hasta los puestos importantes en la corte. Estas fichas, puntuarán dependiendo de la configuración de partida que tengamos.

En este punto, Tudor añade muchas configuraciones de puntuación posibles gracias las cartas de objetivo que incluye y que cambian diversos parámetros de la partida, dotando al juego de una gran variabilidad.

Como comentamos anteriormente, conseguir estas fichas es uno de los elementos importantes en el juego, pero otro con un gran recorrido es llegar a los puestos principales de la corte. Si llegamos a estos puestos, conseguiremos puntos de victoria y un anillo que se colocará en nuestra pantalla. Otorgándonos ciertas habilidades dependiendo de la configuración de anillos que tengamos.

Tudor juego de mesa

En su turno cada jugador coloca siempre su Lord  y/o uno de sus familiares. Dependiendo del escenario se jugarán hasta 2 familiares en cada ronda.

Cuando colocamos los familiares, estos se colocan en una sala de espera que da acceso a una mesa donde irán posteriormente.

A continuación estos familiares entraran en su mesa correspondiente desplazando a los familiares que ya hubiera en la mesa, ya sea propios o de otros jugadores. En caso de que se superara el número de asientos, se expulsara a los familiares que más tiempo llevarán en la mesa.

Cuando coloquemos al Lord, tenemos que tener en cuenta que este, ira en la posición contraria de la mesa que los familiares y que el Lord es el que activa la mesa. Por lo que, en las mesas donde no hay Lord, no se activarán las acciones de esa mesa.

Una vez seguido esta secuencia, se activarán las mesas que tienen dos acciones posibles. En cada mesa, los familiares podrán elegir entre una de las 2 acciones, mientras que el Lord, hará las dos acciones disponibles.

Las acciones posibles nos permitirán conseguir cartas, movernos por entre las posiciones de ascenso a la corte, intercambiar anillos, con movimientos cortos o hacer movimientos muchos más largos pagando cartas en función de los colores que haya en las fichas del tablero.

Dependiendo de la configuración de juego que hayamos elegido se podrá jugar un número de rondas determinado por las cartas de configuración.
Al final de la partida, sumaremos los puntos conseguidos durante la misma y los añadiremos a los puntos que logremos en función de la carta de configuración de partida.

Tudor juego de mesa

Estética y componentes

Tudor llama la atención nada más verlo por ese despliegue de anillos de resina y por las pantallas en forma de mano en las que dichos anillos encajan, nunca mejor dicho, como un anillo.

Para acompañar esto, Tudor es un juego muy cuidado en sus detalles y en sus componentes. Utilizando para todos ellos materiales de alta calidad y unas ilustraciones muy dentro de la temática del juego.

El pero, la portada, que le hace un flaco favor al resto del juego. Que un juego tan cuidado, acabe con esa portada es algo que puede echar para atrás a más de uno, pero hacednos caso, abrirlo y todo cambiara.

Escalabilidad

Tudor es un juego competitivo, donde el posicionamiento entre jugadores es una de las partes más importantes del juego. Esto hace que el juego brille a su número máximo de jugadores.

Por otro lado, Tudor trae un tablero a doble cara que permite reducir el número de posibilidades en las partidas a 2 jugadores, lo que ayuda a que la competencia crezca enormemente.

La clave, como decíamos, es el posicionamiento en las mesas, la interacción que esto supone y el saber ver que las acciones de los demás jugadores nos pueden beneficiar o perjudicar.

Dicho esto, Tudor brilla en partidas a 4 jugadores, pudiendo jugar muy bien a 2 y algo menos a 3, dado que se utiliza el mismo tablero que a 4 y se pierde algo de competencia.

Lo mejor y lo peor

Pros

  • Su mecánica, no inventa nada nuevo, pero encaja como un guante dentro del juego… o como un anillo.
  • Su variabilidad, el juego trae varias cartas que proponen multitud de combinación de retos diferentes.

Contras

  • La Portada, un juego lleno de detalles con una portada muy por debajo del resto del juego.
  • Los anillos, siendo tan llamativos dentro del juego, le pediríamos que su incidencia en el mismo fuera mayor.

Conclusión

Tudor es una propuesta editada por GDM Games que se sale de su habitual rango de acción y que ha sorprendido a todos por diferentes motivos.

El primero de ellos es una producción muy original a la par que cuidada, aunque con algún detalle que empaña un poco al juego.

A destacar los anillos que trae el juego y que le dan ese toque original que comentabamos. Un aporte diferente que hace que el juego no pase desapercibido en ninguna mesa.

Si a esto le sumamos las pantallas en forma de mano, donde van estos anillos, ya tenemos una mesa llamativa.

Una vez pasado el filtro de una producción muy cuidada y con elementos sorprendentes, entramos en un juego de estilo eurogame medio que funciona bajo una mecánica que le va como anillo al dedo.

Cada turno en Tudor, tiene esa dosis de interacción entre jugadores, tanto directa como indirecta, que le da ese punto de competitividad muy interesante y que aleja al juego de la pura competición por los puntos de victoria.

Tudor es un juego sencillo, de mecánicas fáciles, que se basan en una colocación de trabajadores, pero, la chicha del juego empieza directamente cuando vemos que cada vez que coloquemos un trabajador tendremos que tener en cuenta dos frentes:

  1. Ver si nos podemos beneficiar de que otros jugadores activen las mesas para nuestros familiares.
  2. El posicionamiento en la mesa que puede acabar en que se expulsen familiares y que no hagan sus acciones.

Por otro lado, Tudor viene con varias cartas de configuración de partida que permite darle al juego una variabilidad muy alta en la que podremos cambiar, desde la duración de la partida hasta las diferentes tipos de puntuación.

Si algo le podemos achacar a Tudor sería, que esos anillos tan llamativos, tengan una incidencia no muy relevante en el juego. Si, potencian las acciones del juego, pero no llegan a ser determinantes… eso sí, nos encanta llenar nuestra mano de anillos.

En definitiva, Tudor es una propuesta que equilibra diferentes tipos de interacción entre jugadores y que nos hará medir cada uno de nuestros movimientos.

Un título que bajo unas mecánicas sencillas, nos muestra un juego con bastante profundidad y con muchísima variabilidad entre partidas.

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