Illegal, es un juego de roles ocultos y como seguidor incondicional de este tipo de juegos, cuando escuché que Boelinger, autor de Earth Reborn (para mí un top 10) y de Archipielago, entre otros, se lanzaba al mundo del “filler” con esta mecánica me dije “a esto hay que seguirle la pista”.

Vi la fantástica explicación de Álex-Arekku (saludos maestro) en Mag-Tv y me  terminé de convencer.

Illegal, roles ocultos y Boelinger gran combinación

illegal juego de mesa

Este martes lo tenían en mi tienda habitual (Generación X Puebla) y ni pregunté el precio (que fueron 20 lereles), lo compré directamente.

No me extiendo en la reglas ya que como digo Álex lo hace perfectamente en el enlace anterior, solo remarco algún concepto:

Tienes dos roles ocultos: uno de “consumidor”, que es el que te dará puntos si al final de la partida tienes ese tipo de “mercancía” (p.e. eres un dictador bananero y “consumes” armas), y otro de “traficante” que determinará un recurso del que empezarás con 5 cartas (p.el eres el traficante de “droja” y tienes 5 cartas de “droja”).

La película va de poner el tiempo a correr (p.e. 3 minutos) y comenzar a, por lo bajini, haciendo corrillos, alejándose de la mesa, yendo a un reservado etc, “traficar” con tus mercancias (intercambiar cartas) para conseguir lo que consumes.

illegal juego de mesa

Peeeeeeeeeero, y ahí está la gracia, al final del juego se votará qué roles crees que tiene cada cual(votando a cara de perro al estilo Cash and Guns u hombre lobo), con los correspondientes “bonos” o “penalizaciones”, con lo que es más importante despistar al personal haciendo creer que “consumes otra cosa” e intentando no dejar muy claro de qué tipo de “mercancía” tienes más.

Es un juego al que veo cierta curva de aprendizaje, ya que el “faroleo” es fundamental (hay algún detalle que no he explicado, como que no solo empiezas con tu mercancía “de referencia” sino que te dan “al azar” otra carta, con lo que puedes empezar a intercambiar otra cosa, no la tuya de referencia) haciendo a los demás pensar que las mercancías que das o que quieres tienen que ver no con lo que necesitas o tienes sino con lo que otros te han dado etc etc etc.

Y, por supuesto, se puede difamar todo lo que quieras (“mira mira qué joyitas más ricas tengo… pero ojo porque Ramón sé de buena tinta que quiere “farlopa pa la tropa” y pasa revistas porno…).

Como sucede con los buenos juegos, las “mecánicas de Illegal” permiten “retorcerlas” para farolear, refarolear, difamar y, en resumen, intentar influir y pasar desapercibido de muchas formas diferentes.

Para redondear el asunto, el autor propone un modo “casual” de juego: jugar durante una fiesta, de forma que los jugadores solo tendrán que reunirse al final de la partida para votar quién creen que es cada cual.

Solo puedo decir que me quito el sombrero ante este diseñador, y que si os mola el género ya estáis tardando en probar este juegazo que es Illegal.

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